| Según
le gusta contar a él mismo, el destino de Wayne Wang lo
determinó su padre, antes incluso de que él naciese.
En un momento del embarazo, imaginó que si tenía
un chico le llamaría exactamente igual que su actor norteamericano
favorito: John Wayne. Desde luego resultaba una extravagancia
que, en China, sólo podía darse dentro de los márgenes
de Hong Kong, una ciudad atípica a medio camino entre la
tradición milenaria y el exceso norteamericano. La abigarrada
y extraña ciudad de Hong Kong reflejaría más
tarde mejor que cualquier otra metáfora la trayectoria
del realizador Wayne Wang, una carrera de trazos esquizofrénicos,
empeñada en comprender lo que une y separa a chinos y norteamericanos.
El primer contacto directo de Wang con la cultura
estadounidense que tanto admiraba su familia se produjo durante
su etapa como alumno en el College of Arts and Crafts de California,
donde estudió cine, fotografía y algo de pintura.
Al parecer, en esos días era un joven inquieto y curioso,
que planeaba lograr trabajo como realizador y quedarse en los
Estados Unidos. Sin embargo, tras sus estudios, no logró
acostumbrarse de forma definitiva al país y regresó
con su familia a Hong Kong. Fue allí donde recibió
su primer encargo cinematográfico como asistente del director
Robert Clouse para rodar unas escenas de la cinta de acción
The Golden Needles, protagonizada por Joe Don Baker.
A esto siguieron algunas colaboraciones televisivas de menor importancia,
que comenzaron a dibujar un duro futuro como en el mundo de la
televisión, haciendo series de encargo; algo que quedaba
muy lejos de lo que Wang siempre había soñado: hacer
sus propias películas.
Su segundo viaje a Norteamérica ya lo hizo
con una idea en mente, una historia que recogiese de alguna forma
tanto sus propios problemas de adaptación a los Estados
Unidos como su admiración por este país. Tras muchos
problemas para reunir un escaso presupuesto de 22.000 dólares,
Wang estrenó Chan Is Missing (1982), una cinta
de acción con aires de comedia chusca acerca de dos delincuentes
que rastrean Chinatown en busca de un misterioso personaje que
se ha esfumado con 4.000 dólares. El éxito fue inmediato.
La cinta destacó entre las películas independientes
de la temporada y la crítica reconoció el trabajo
de Wang destacando que Chan Is Missing iluminaba muchos
de los problemas de los chinos nacidos en Estados Unidos en su
lucha por adaptarse a la sociedad norteamericana contemporánea.
También
su segundo trabajo se inscribe en la misma línea, aunque
en esta ocasión más allá de los márgenes
del cine de género, explorando los cambios que habían
tenido que afrontar las familias chinas que inmigraban a Estados
Unidos. Dim Sum. A little bit of Heart (1984) también
se desarrollaba en San Francisco, aunque en esta ocasión
para retratar la historia de una anciana inmigrante china y su
hija, a la que quiere casar según las tradiciones antes
de morir. Es la línea más conocida del cine de Wayne
Wang: el drama familiar y personal en los márgenes de una
familia china cuyos valores ancestrales se encuentran en crisis.
Buena muestra de ello son Eat a Bowl of Tea (1988), sobre
los matrimonios de conveniencia, y sobre todo El Club de la
Buena Estrella (1992) la adaptación de la novela homónima
de Amy Tan que supuso la entranda definitiva de Wang en la industria
de Hollywood.
|