|
5. El actor real. Uno de los principios
más conocidos del autor de El amor, el mediodía
tiene que ver con la forma en la que éste selecciona a
sus actores. Dos son sus objetivos fundamentales: que los intérpretes
no sean intercambiables y que, tanto en su apariencia física
como en su personalidad, se diferencien claramente unos de otros.
Según Rohmer, los actores deben ser capaces de dar vida
a situaciones ajenas, "aunque sin dejar de ser ellos mismos".
En muchas ocasiones, el cineasta ha escogido para determinados
papeles actores que ejercían en la vida real las mismas
funciones que desempeñarían luego en el filme. Así
ocurrió, por ejemplo, con el pintor Daniel Pommeruelle
en La coleccionista o con la novelista rumana Aurora Cornu
en La rodilla de Clara. La actriz Anne-Laure Meury, protagonista
de El amigo de mi amiga, lo explica de la siguiente forma:
"No es que nosotros seamos como los personajes que él
escribe, pero sabe que nos podemos parecer a ellos. Trabajamos
mucho antes de la filmación, ensayamos todo. Cuando llegas
al rodaje no se puede improvisar nada".
6.
Sin música ambiental. Eric Rohmer es un apasionado
defensor del sonido directo. Según él, la música
de ambiente tan sólo contribuye a esconder los sonidos
y ruidos de la naturaleza. Por lo tanto, en sus filmes no existe
música si no está justificada en la acción.
Además, su búsqueda no incluye la pureza de sonido;
en su opinión, "los defectos de sonido pueden acentuar
la impresión de verdad y son convenientes".
7.La importancia del guión. Cuando
no se permite la improvisación, el guión se convierte
en un texto sagrado, en un material que puede ser retocado, pero
en ningún caso ignorado. La relación de Rohmer con
el guión es de amor y odio al mismo tiempo. Si bien, el
cineasta reconoce que es esencialmente necesario dar una forma
literaria al cine, uno de sus grandes sueños es "un
cine más directo, que no pase por una etapa escrita intermedia".
Precisamente esta idea le llevó a rodar en 1986 El rayo
verde sin haber escrito diálogos previos. La experiencia
le hizo reafirmarse en su confianza en la palabra escrita.
8. La regla de las tres tomas. Como máximo
tres planos. Es una de las claves del cineasta francés.
Su ideal es filmar las películas acercándose lo
más posible a la "toma única". Los ensayos,
la reescritura del guión, la minuciosa preparación
tienen el objetivo de no repetir tomas en ningún caso y
sólo lo hace cuando sus actores se lo piden con insistencia.
"Su rigor es tal en este sentido que si hay que repetir más
de tres o cuatro veces prefiere eliminar la toma del guión
y volverlo a estructurar", afirmó Nestor Almendros
en una ocasión.
9.
Localizaciones. Como es de suponer, las preferencias de Eric
Rohmer se decantan por los exteriores, iluminados con luz natural
en la medida de lo posible. Sin embargo, no evita la utilización
de decorados: "están ligados a las cosas tan llanamente
vitales como el aire que respiramos, la tierra que nos alimenta
o el agua que bebemos". Sin embargo, el hecho de que la mayor
parte de sus filmes estén rodados al aire libre da mucha
importancia a la previsión meteorológica. "Mis
filmes son esclavos de la climatología en la medida en
que no utilizo trucos".
10. Y, sobre todo, experimentar. La norma
básica de todo curioso. Por eso, a sus ochenta y un años,
Eric Rohmer ha roto muchos esquemas, rodando su nueva película,
La inglesa y el duque, con formato digital, aceptando un
equipo y un presupuesto mucho mucho mayor de lo que solía,
retomando el cine histórico que abandonó tras Percival,
el galo y El marqués de O. Es sencillamente
uno de los últimos genios que le quedan al cine.
|