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Su pasado como artista de vodevil le permitió
realizar todo tipo de trucos en la gran pantalla. Y es que ni
en su época de mayor popularidad permitió que especialistas
le sustituyeran en las tomas de mayor riesgo, algo que consideraba
un engaño al espectador y por tanto inmoral.
La
carrera de Buster Keaton alcanzó su apogeo entre los años
1923 y 1927, en los que escribió, dirigió y protagonizó
sus mejores y más populares películas. Entre ellas
merece la pena destacar Las tres edades (1923), en la que
parodia el clásico de Griffith Intolerancia, "Sherlock
Jr." (1924), donde se atreve a atravesar la gran pantalla,
"El navegante" (1924), Siete ocasiones (1925)
y Battling Butler (1926).
No obstante, la que ha asado a la posteridad como
su obra maestra es El maquinista de la General, en la que
interpreta a un empleado ferroviario, rechazado por el ejército
del Sur, que se ve obligado a luchar contra los confederados cuando
éstos le roban su tren y secuestran a su novia.
Pese a que actualmente se la considera un clásico
indiscutible, en su momento la película fue un sonoro fracaso,
tanto de crítica como de público. La revista Variety
sentenció: "El maquinista de la General no
es ni mucho menos graciosa. Su principal escena cómica
se basa en un elemento básico, la persecución, que
no puede extenderse hasta casi una hora y esperar resultados...".
Lo cierto es que en 1927, cuando aún sobrevivían
muchos veteranos de la Guerra Civil, el público no estaba
excesivamente preparado para aceptar una recreación cómica
de este conflicto, muy alejada de los presupuestos de filmes como
El nacimiento de una nación.
El fracaso de El maquinista de la General
fue tanto más sonoro por cuanto que la producción
de la película fue terriblemente cara. Se utilizaron máquinas
reales en escenas como el choque de trenes o la caída de
un tren por un desfiladero. Además, el equipo originó
un fuego en los bosques de Oregón donde rodaban la película,
lo que también produjo un notable retraso en la producción,
con el consiguiente encarecimiento.
A partir de 1928 Keaton dejó la Paramount
y comenzó a trabajar para la Metro Goldwyn Meyer. Con este
estudio tuvo su último gran éxito de la época
muda, The Cameraman; no obstante, con la llegada del sonoro
su trayectoria declinó obstensiblemente. Su creciente alcoholismo
y la menor libertad creativa que MGM dejaba a sus estrellas le
relegaron a una discreta segunda fila en las siete películas
sonoras que llegó a completar para el estudio antes de
ser despedido.
Aunque Buster Keaton continuó actuando
y apareció en algunas películas destacadas como
El crepúsculo de los dioses o Candilejas,
junto a Charles Chaplin, ya por entonces resultaba evidente que
lo mejor de la carrera de Buster Keaton había quedado atrás.
Sin embargo, antes de morir a la respetable edad de 70 años,
Buster Keaton tuvo tiempo de recibir multitud de homenajes a su
carrera, como la restrospectiva del Festival de Venecia en 1965
o el Oscar honorífico de 1959.
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