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Sin embargo, tras el éxito de En el calor
de la noche Norman Jewison dejó de lado por un tiempo
el ámbito del cine comprometido, alcanzando algunos de
los éxitos más sonados de su carrera. De esa forma
llegaron, entre 1968 y 1973, la esteticista El secreto de Thomas
Crown y los musicales Gaily, Gaily, El violinista
en el tejado y Jesucristo Superstar.
Rollerball
supone un interesante cambio de dirección en su trayectoria
cinematográfica. Bajo la forma de un thriller de
ciencia-ficción de trasfondo deportivo, Jewison incluye
un evidente mensaje social en torno a una sociedad futurista devastada
por la violencia y la codicia. El contenido político se
haría aún más evidente en su siguiente trabajo,
F.I.S.T. (1978), en el que aborda el tema de la lucha sindical.
Tras una serie de años grises, el nombre
de Norman Jewison volvió a primer plano en 1984 gracias
a Historia de un soldado, un nuevo thriller en el que aborda
el tema del racismo en el ejército estadounidense durante
la Segunda Guerra Mundial. Con ella, Jewison competiría
de nuevo por el Oscar a la Mejor película, aunque en esta
ocasión no lo logró. Tres años después,
volvió a disfrutar del éxito comercial con la comedia
romántica Hechizo de luna, que le proporcionó
el premio al Mejor director en la Berlinale y a la cantante Cher
el Oscar a la Mejor actriz.
La década de los 90 no fue especialmente
brillante en la trayectoria de Norman Jewison. Ni la adaptación
teatral Other People's Money, ni la comedia romántica
Sólo tú, ni el drama Bogus alcanzaron
la aclamación de la crítica ni el éxito de
público. No obstante, al final de la década llegaría
la película que cierra su particular trilogía de
dramas antirracistas, que había iniciado en 1967 con En
el calor de la noche y continuó en 1984 con Historia
de un soldado.
Se trata del biopic Huracán Carter
(1999), que narra la historia real del boxeador Rubin Carter,
que estuvo encarcelado durante décadas por un crimen que
no había cometido. Protagonizada por Denzel Washington,
la película devolvió a las carteleras de todo el
mundo al mejor Norman Jewison, ese que durante años había
removido las conciencias de la sociedad estadounidense con películas
de inequívoco contenido político. La conciencia
social de Hollywood.
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