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CC: Alguien, tras los atentados del once
de septiembre, advirtió que Hollywood quizás debiese
tomar nota, que la realidad se venga...
GS: Se venga en cierto sentido. El imperio
vive siempre de la opresión de otros países que
tarde o temprano tienen que tener también voz y voto. Lo
que sí es verdad es que todo lo que se imagina, no podríamos
imaginarlo si no fuese ya cierto. En eso creo absolutamente. Por
eso, para mí, las películas que se limitan a retratar
hechos reales me parecen más chatas, más cortas,
y permiten menos expansión que la imaginación, que
me interesa mucho más. Pero, ojo, no hablo de la fantasía
tonta sino de la auténtica imaginación. A mí
estas películas me producen cierto vértigo y son
auténticas reflexiones sobre la realidad.
CC: Y en el panorama
actual, ¿encuentra películas de este tipo?
GS:
Yo estoy bastante reconciliado con el cine actual. Me gustó
mucho El sexto sentido. Más allá del hecho
de la sorpresa final, es una película que noto que tiene
vértigo de verdad, que me habla de algo que impresiona.
En otro aspecto, me ha gustado también Los Otros
de Alejandro Amenábar que es una película muy parecida.
Fue un placer verla. Está muy bien hecha, con buenos actores,
y sobre todo realizada por alguien tan joven que se muestra magistral
en su trabajo. Además me ilusiona el hecho de que haya
batido records de taquilla, sobrepasando películas cuyo
objetivo en ese sentido era más evidente, como hacer reir
a cualquier precio. Eso para mí es un dato de esperanza.
Pero podría citar muchas más...
CC: Y a usted, ¿cuando le veremos
tras las cámaras?
GS: Tengo un guión acabado ya y debería
haber comenzado a rodar en junio, así que mi productor
me va a matar. Pero no estoy completamente convencido todavía
con el libreto, tengo que darle una última vuelta de tuerca.
Por otro lado estoy escribiendo un libro y también me ocupo
con mucho placer de mi nuevo cargo como director honorífico
de la escuela de cine de León, que es la primera con rango
universitario. De momento está funcionando muy bien. Así
ocupo todo mi tiempo.
CC: Me gustaría dar con usted un
paso hacia la irrealidad. ¿Es verdad que, junto a Juan
José Millás, le escribió una carta al Papa
pidiendo audiencia?
GS: Sí, es cierto, pero no contesto,
y eso que insistimos.
CC: ¿Qué le iban a preguntar?
GS: Se trataba de pasarle una encuesta,
unas preguntas que pensabamos hacerle a Dios. Claro que, al no
poder llegar a Dios de forma directa, empezamos por su representante
en la Tierra. Pero descubrimos que no sólo Dios no responde
a nuestras llamadas, sino que el Papa tampoco.
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