Michael Haneke indaga en la raíz del fascismo con El lazo blanco
Quentin Tarantino viaja a la Segunda Guerra Mundial con Malditos bastardos
Carlos Leal
Desde que en 1995 estrenó en Cannes la polémica Funny Games, el austríaco Michael Haneke no ha dejado de llevar sus nuevos trabajos a La Croisette. Con El lazo blanco, el director de La pianista -Premio Especial del Jurado en el año 2000- indaga en las raíces del fascismo con una cruda historia ambientada en un pueblo protestante del norte de Alemania en los años previos a la Primera Guerra Mundial. Un título que ha gustado bastante y que bien podría colarse en el palmarés oficial, más teniendo en cuenta que la presidenta del jurado es su actriz fetiche Isabelle Huppert.
Y de la Primera Guerra Mundial a la Segunda en Malditos bastardos, el nuevo trabajo de Quentin Tarantino. Una de las películas más esperadas del certamen, y que ha llegado a la muestra con un montaje preliminar, de dos horas y cuarenta minutos. Diálogos rápidos, acción y humor en lo nuevo del director de Pulp Fiction, Palma de Oro del festival en 1992.
Del resto de la competición destacan otros clásicos como Pedro Almodóvar, cuyos Abrazos rotos gustaron bastante a la prensa acreditada, o Alain Resnais, que rinde un homenaje al cine con Les herbes folles.
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