Surveillance, de Jennifer Lynch, mejor película en Sitges
El festival se despide con la brillante Ponyo,lo último de Hayao Miyazaki
Sergio Vargas
Surveillance,
el segundo trabajo como directora de la hija de David Lynch, Jennifer
Lynch, se ha alzado con el premio a la mejor película. Aunque gustó
a casi todos, tal vez hubiesen merecido más el galardón obras redondas
como Vinyan o Let the Right One in. El premio especial
del jurado recayó sobre Eden Lake, un survival repleto de emociones
fuertes que a nadie dejó indiferente. Tal vez su protagonista pudiese
haber merecido el premio a la mejor interpretación femenina, que sin
embargo obtuvo Semra Turan, de forma justa, al margen de que la película
que protagonizaba, Fighter,
tuviese poco de fantástico. Algo parecido a lo que le ocurre a Brian
Cox, mejor interpretación masculina por Red, estupenda película
que por otro lado tampoco encajaba demasiado bien en la sección oficial
fantastic.
Kim Jee-woon
se llevó el premio a la mejor dirección por su trabajo tras la cámara
en The Good, the Bad and the Weird, donde en un escenario de
western, comedia y aventura se dan de la mano y el resultado es un trepidante
film que fue de los favoritos del público a pesar de que ese premio
otorgado por los espectadores se lo llevó Blindness, de Fernando
Meirelles, que también consiguió el mejor diseño de producción.
El guión se lo llevó Tale 52, película griega donde el protagonista
intenta buscar las razones de su ruptura sentimental, bifurcando sus
recuerdos en un continuo ¿Y sí…? que deriva en un raro experimento
al estilo de Atrapado en el tiempo
o 50 primeras citas pero más esquizoide.
Los premios
principales se completan con la fotografía para la horrorosa The
Broken, el maquillaje para Martyrs (premio justo, sin duda),
los efectos especiales para The Good, the Bad and the Weird,
y la banda sonora por la partitura de The Sky Crawlers
que se llevó Kenji Kawaii. Los bastardos
de Amat Escalante se llevó el premio Nova Autoria para películas de
directores debutantes. El galardón Orient Express-Casa Asia concedido
al mejor film oriental lo obtuvo el vibrante thriller coreano The
Chaser, de Na Hong-jin, y From Inside
y Encarnaçao do demonio se alzaron con el triunfo en las secciones
Anima’t y Midnight X-treme, respectivamente.
El cierre del
festival, y sin que sirva de precedente, consistió mayoritariamente
en cine para toda la familia, pero sin traicionar el espíritu del cine
de género habitual en Sitges. Por un lado, en la ceremonia de clausura
en sí misma se proyectó City of Ember, primer trabajo de Gil
Kenan con actores reales tras su debut en la animación hace un par
de años con la magnífica Monster House. Su nueva película
es cine de aventuras cuyos niños protagonistas deberán salvar su mundo
(la ciudad subterránea en la que viven) de la oscuridad total. Un guión
correcto y sin pretensiones y un buen trabajo tras la cámara de Kenan
componen una película que entretendrá a toda la familia y que cuenta
con la interpretación de Bill Murray como el malvado alcalde.
La otra película,
mucho más infantil y no por ello menos disfrutable por todo tipo de
público, fue la segunda sesión sorpresa del festival en la que se
proyectó Ponyo on a Cliff by the Sea, el último trabajo del
maestro de la animación Hayao Miyazaki. Una bonita historia de amor
entre Sosuke, un niño de cinco años, y Ponyo,
un pez que se convierte en niña tras chupar la sangre de una herida
de Sosuke. Emotiva, divertida, con un malvado que luego no resulta serlo
tanto, criaturas en manadas, malignas o no, alguna secuencia de acción;
en definitiva temas todos característicos en el cine de Miyazaki que
se dan cita una vez más en un film liderado por la música del siempre
sobresaliente Joe Hisaishi que en esta ocasión se mueve entre el homenaje
a las walkirias de Wagner y el tema principal de la película, lo suficientemente
pegadizo como para que ahora no suene tan raro el hecho de que la canción
de Ponyo sea líder en descargas para móvil en Japón. Ni siquiera
se le puede achacar el hecho de que sea mucho más infantil que la filmografía
anterior de Miyazaki, puede que más incluso que Mi vecino Totoro,
pues el mismo público que la madrugada anterior había estado aplaudiendo
en el maratón zombie cuando se cercenaban cabezas, brazos y demás
miembros, por ejemplo en la delirante comedia Dance of the Dead,
se rindió en aplausos para Ponyo.
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