Darren Lynn Bousman presenta Repo! The Genetic Opera
Fabrice du Welz cambia de registro con Vynian, terror atmosférico en Tailandia
Sergio Vargas
El cine vivido
en las dos últimas jornadas de nuevo se reparte entre varias secciones
del festival ya que en la variedad está el gusto, dicen. Comenzamos
con cuatro muestras de la sección oficial Fantàstic a competición
donde se pasó The Cottage, una muy divertida película que podría
encajar muy bien en el saco de la comedia gore. Con un humor británico
similar al de Zombies Party, por ejemplo, el film de Paul Andrew
Williams, que cuenta la historia de dos hermanos (uno de ellos bastante
tropezón) que secuestran a la hija de un millonario mafioso, pega un
sorprendente giro en la mitad de la película que la transforma en un
slasher de los que tanto gusta ver por aquí con unas muertes sangrientas
y originales que se disfrutan con entusiasmo.
La cinta de animación The Sky Crawlers, muy bien recibida por la crítica en Venecia,
resultó no ser el brillante film esperado. Por supuesto, las escenas
de vuelos y acción son de lo mejor que se ha hecho nunca en animación
3-D, pero la historia que nos cuenta Mamoru Oshii (Ghost in the Shell)
resulta demasiado larga y también previsible (lo que le ocurre al protagonista
se cuenta al final con afán de sorprender, pero se sospecha desde el
principio) y por momentos carente de interés, aunque los personajes
resulten muy interesantes y la historia no está del todo mal aprovechada
dentro de su pretenciosidad. Desde Corea también pude ver Hansel
y Gretel, una curiosa vuelta de tuerca al cuento de los hermanos
Grimm, donde los peligrosos son los niños. Sus razones tendrán para
su cabronía, pero hay que esperar dos horas para decubrirlas en una
película muy flojita que empieza muy bien pero se va desinflando poco
a poco hasta quedar sin nada de nada en su interior.
Mención aparte
merece Vynian, a la que prácticamente daría el premio sin ver
las películas que faltan. Su director, Fabrice du Welz (Calvaire),
que presentó el film, utiliza el poder de sugerencia de las imágenes
y un sorprendente manejo del sonido para crear una angustia creciente
en una película atmosférica donde el espectador acompaña al matrimonio
protagonista en una búsqueda que nunca tiene pinta de llegar a buen
puerto. Vynian está a caballo entre Shara
y Tropical Malady, pero como si la hubiese rodado un tipo con
sangre en las venas, ofreciendo todas las cosas que aquellas no ofrecen,
sin quedarse a medio camino, si se quiere entender.
Orient Express
nos trajo dos nuevas propuestas de muy distinto pelaje. Monster X
Strikes Back. Attack the G8 Summit
es una alocada película de Minoru Kawasaki (responsable de títulos
como The Calamari Wrestler o Executive Koala) a medio
camino entre las películas de Godzilla y el humor idiota de Getting
any, por ejemplo. El film se ríe además con algo de mala leche
aunque sin pasarse del polonio 210, de Sarkozy y su nueva relación,
de Angela Merkel y en general de todos los dirigentes del G8 mientras,
uno a uno, van fracasando con sus propuestas para destruir al pollo
del espacio exterior que amenaza la humanidad. Chocolate es una
película de acción del director de Ong-bak
en la que una niña autista reparte hostias como panes a los múltiples
acreedores de su madre, que necesita el dinero para pagarse una operación.
Unas excelentes coreografías y un ritmo que no decae en ningún momento
fueron el aliado perfecto para congraciarse con el favor del público.
Dentro de la
sección oficial Fantàstic fuera de competición pensaba acercarme
a ver Soy un pelele, la primera película de Hernán Migoya,
pero numerosas fuentes de confianza me comentaron que es una tomadura
de pelo, y aunque todavía tengo mucho me apetece conservarlo, que calvo
perdería mucho atractivo, así que decidí pasarme por Exorcismo
(1974), una nada desdeñable cinta de Juan Bosch con numerosas similitudes
con El exorcista (1973), aunque su protagonista y co-guionista
Paul Naschy dejó bien clarito tras la proyección que el la escribió
muchos años antes. Le acompañaba José Antonio Pérez Giner, al que
se rendía homenaje con este pase incluido en la sección Catalunya
imaginaria. Ya sí en la citada sección oficial fuera de competición
pude ver la esperada Repo! The Magnetic Opera. Una opera-emo
(Javi Pulido dixit) con música que parece sacada de un disco de
Evanescence aunque la historia tal vez encajaría más en uno de
King Diamond. Y el problema, o tal vez el acierto (según se mire)
es precisamente ese, que una historia oscura sobre “recuperadores”
de órganos debería ser, a priori, más sangrienta, retorcida, y/o
malsana. Sin embargo, viene a convertirse en una actualización de
The Rocky Horror Picture Show (aunque a mí las canciones de
Repo me gustan más, la verdad), pero mucho menos colorida, menos
divertida y peor rodada, la verdad. En la sección Noves Visions vimos
la excelente Deadgirl (ignoro los criterios por los que Hansel
y Gretel está dentro de la competición y esta fuera, por ejemplo),
el despertar sexual de unos adolescentes con una especie de muerta viviente
(con el cuerpo en perfecto estado; es macabra, pero no tanto)
que se encuentran atada a una cama en un manicomio abandonado, y las
trágicas consecuencias que este hecho ocasiona en sus vidas. Una película
morbosa y a ratos divertida, pero sobre todo bien escrita y bien dirigida
que va más allá de la simple anécdota.
Para terminar
por hoy, anoche vimos la primera mitad de una sesión Midnight X-treme
donde se pasaba Encarnaçao do demonio
en la que José Mojica Marins recupera al asesino que encarnó en dos
películas previas de hace cuarenta años (y parte del metraje de estas)
en un film sangriento, oscuro y muy divertido. La película, que pasó
previamente por Venecia, parte del momento en que Ze do Caixao sale
de la cárcel después de esos ocho lustros encerrado. Y sale con ganas
de encontrar a la mujer adecuada para engendrar a su hijo, el hijo del
mal. Luego (y entre película y película) algo de fiesta, para eliminar
las toxinas engendradas por tanto cine. Pero en dos días, más.
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