La soledad triunfa en una gala imprevisible
El filme de Jaime Rosales se impuso contra todo pronóstico a las dos favoritas, El orfanato y Las trece rosas
Carlos Leal
En uno de los años más pobres que se recuerdan para el cine español, la gala de los Goya estaba llamada a tener dos protagonistas: El orfanato y Las trece rosas. El orfanato llegaba avalado por ser el gran éxito comercial del año, mientras que Las trece rosas presentaba una propuesta presuntamente más del gusto de los académicos.
La gala comenzó ajustándose al guión, con El orfanato llevándose los premios técnicos (maquillaje y peluquería, sonido, efectos especiales...) y Las trece rosas los de corte artístico (mejor actor secundario, banda sonora original). Sin embargo, la sorpresa saltó al llegar a los premios más importantes de la noche: La soledad, de Jaime Rosales, se llevó los codiciados Goya de mejor película y mejor director. Algo desconcertante teniendo en cuenta que La soledad, un drama de corte semiexperimental que ha tenido una discreta acogida en taquilla, ni siquiera había entrado en la terna de candidatas a representar a España en los Oscar.
En los premios de interpretación, Maribel Verdú se desquitó con el Goya a la mejor actriz de la decepción del Festival de San Sebastián, cuando el jurado presidido por Paul Auster prefirió a Blanca Portillo. En el lado masculino, Alberto San Juan fue el triunfador por Bajo las estrellas, de Félix Viscarret. José Luis Torrijo (La soledad) y Manuela velasco ([REC]) se llevaron los premios de actor y actriz revelación.
XXY recibió el premio a la mejor película de habla hispana, mientras que la obra colectiva Invisibles se llevó el Goya al mejor documental. El momento más emotivo de la noche llegó con el Goya de Honor que recibió Alfredo Landa, en el año en el que ha anunciado su despedida del cine.
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