Festival de Gijón: en torno al cine de autor
El certamen ha exhibido los últimos trabajos de Guerín, Lacuesta, Portabella y Lee Khang-Sheng.
Penélope Coronado
El cine
de autor también ha estado presente en Gijón. El festival ha ofrecido
el último trabajo de Lee Khang-Sheng, actor fetiche del director Tsai
Ming-Liang. También los últimos filmes de los españoles José Luis
Guerín, Isaki Lacuesta y Pere Portabella.
Realidad y deseo: Help me Eros, de Lee Khang-Sheng
Lee Khang-Sheng, actor fetiche y alumno aventajado del cineasta Tsai Ming-Liang (The
hole, El sabor de la sandía), dirige Help me Eros,
su segunda película (tras The Missing). Asumiendo
la manera de hacer del director de What time is it there?
–que es además productor ejecutivo de la cinta–, Khang-Sheng, protagonista
del film y personaje epicéntrico en torno al cual giran todas las demás
historias registra en esta personal película su modo de ver la realidad
taiwanesa como algo prácticamente irreal.
El director
filma la soledad, la desidia y la indefensión ante el dolor, el desamor
y los sentimientos. Sus personajes son: un joven que se ha quedado sin
blanca aunque conserva caras pertenencias y muebles con diseños subyugantes,
una chica que despacha semidesnuda frutos secos y cigarrillos, una exnovia
a la que el protagonista sigue y fotografía a escondidas, una gorda
del teléfono de la esperanza con una vida desesperanzadora y un marido
aficionado a travestirse.
El cine que
nos ofrece Khang-Sheng está sorteado por una serie de aciertos, algunos
de ellos ya están en el cine de Tsai: circunscribir la historia a un
espacio concreto, espacio que ronda lo irreal, lo apocalíptico –en
este caso, un edificio en cuyos bajos se exhiben estas jovencitas semidesnudas
y en cuyo ático sobrevive, gracias a sus plantas de marihuana, el protagonista–;
el uso de la música como elemento a través del cual evadirse por unos
minutos de la historia –recuérdense los momentos musicales de
El sabor de la sandía–; filmar la belleza e irrealidad de las
historias, filmar los cuerpos, los objetos –adquieren especial importancia
las luces, neones, objetos decorativos y mobiliario urbano–, filmar
con silencios, y con humorismo –Khang-Sheng utiliza un humor surreal
y hasta negro, véase la bañera con anguilas, el huevo de avestruz,
el suicidio con una bombona de butano agotada–. Más narrativa y entretenida
que las obras de Tsai, en Help me Eros el director-actor sabe
jugar con el humor y la estilización. Un trabajo personal acerca de
la falta de recetas para el amor y el sufrimiento.
La
realidad del autor: Unas fotos en la ciudad de Sylvia, de
José Luis Guerín
El festival
de Gijón ha hecho un hueco en su programa de este año al cine documental
y de no ficción, y ha incluido a uno de los nombres más relevantes
y respetados de este cine en nuestro país: José Luis Guerín.
Hace poco se
estrenaba comercialmente su película En la ciudad de Sylvia.
Ahora, en Gijón, ha podido verse su “precuela”, Unas fotos en
la ciudad de Sylvia, film contado en blanco y negro, en absoluto
silencio (en el gijonés teatro Jovellanos pudo verse la película con
acompañamiento musical en directo) y narrado exclusivamente con fotografías.
La película es el diario de viaje que realizara a Estrasburgo el adulto
Guerín, evocando los pasos de un viaje pasado y de juventud, cuando
el cineasta encontrara a una mujer en un café. Un film de búsqueda
de aquel rostro femenino irrepetible que se repite en otros rostros
de mujer, el boceto fílmico que después iba a servirle para abordar
y recrear la película de ficción cuasi-documental que protagonizan
Xavier Lafitte y Pilar López de Ayala.
Destacar también
aquí la última obra del director Pere Portabella, El silencio antes
de Bach. Un film inusual donde el autor juega con historias ocurridas
en diversas épocas. El único elemento en común: la música, Bach.
Un audaz trabajo donde sobresalen la puntería de sus planos y diálogos,
los espacios que emulan una moviola, una partitura.
Reinventando al autor: Las variaciones Marker, de Isaki Lacuesta
Las variaciones
Marker, de Isaki Lacuesta, nace por un motivo prácticamente comercial:
ser un extra del dvd que reúne la filmografía de Chris Marker. A partir
de imágenes tomadas de los films del autor –entre los más emblemáticos,
La jetée y Sans soleil–, Lacuesta compone un mediometraje
que, partiendo y queriendo ser fiel al espíritu markeriano, lo reinventa
y trasciende.
El director
de La leyenda del tiempo escribe primeramente un texto, reflexivo,
casi diarístico y en primera persona, que va a ser la banda sonora
sobre la que se desenvuelvan las imágenes; éstas se incorporan en
una segunda fase del proceso creativo, cuando entra en juego el montaje
(resaltar aquí la labor del montador Sergi Dies). Destaca del film
su apuesta conceptual: plantear diversas historias como pequeñas parábolas
o relatos que parecen aforismos, basarse en un material fílmico ya
existente, transformarlo y darle un nuevo sentido, siendo fiel a un
estilo, sin calcarlo, simplemente reinventándolo confiando en la percepción
y sensibilidad del yo autor.
Comparte este texto:
