La Sección Oficial culmina con Schlöndorff, Menzel y Tarr, tres clásicos europeos
Ulzhan (Volken Schlöndorff) y Yo serví al rey de Inglaterra (Jiri Menzel) aspiran al Giraldillo de Oro, mientras que El hombre de Londres (Béla Tarr) participa fuera de concurso
Juan Antonio Bermúdez
El alemán Volken Schlöndorff, que clausuró
hace tres años el Sevilla Festival de Cine con su filme El noveno
día, regresó a la muestra para participar en la Sección Oficial
con Ulzhan, una hermosa película rodada en Kazajistán y que
tiene mucho de road movie y de western crepuscular.
Schlöndorff, que compareció en rueda
de prensa para presentar su cinta, la definió como “una celebración
de la vida allí donde la vida parece imposible”. El director alemán
vuelve a situar a unos pocos personajes protagonistas y casi arquetípicos
(interpretados por el francés Philippe Torrenton y la joven kazaja
Avanat Ksenbai) en una situación en la que se dan unas dificultades
extremas para la comunicación y para mantener la cordura, algo bastante
recurrente en su carrera.
Escrita en colaboración con Jean-Claude
Carrière, uno de los guionistas más reputados del cine europeo,
Ulzhan puede tener muchas posibilidades de llevarse el Giraldillo
de Oro, con el permiso de algunas competidoras tan sólidas como
Yo serví al rey de Inglaterra, la película con la que regresa
al cine, después de catorce años, el checo Jiri Menzel.
Esta adaptación de la exitosa novela
homónima de Bohumil Hrabal retoma las formas y el singular registro
del cine de Menzel, un histórico de la Nueva Ola checa que suele optar
por abordar con un inteligente humor blanco, emparentado con la comedia
muda, historias que podrían tener un convencional tratamiento trágico.
Jiri Menzel recibió además en el transcurso del festival de Sevilla
un homenaje en el que se le hizo entrega del Giraldillo de Honor en
reconocimiento a su prolongada carrera.
La Sección Oficial llega a su fin con
El hombre de Londres, filme de Béla Tarr que participa fuera de
concurso y que se proyectará tras la ceremonia de entrega de los premios.
El hombre de Londres, filmada
en blanco y negro, está basada en un relato muy conocido de George
Simenon. Su paso por Cannes dejó la estela de fascinación y rechazo
que despierta siempre (o casi) este director húngaro.
Tarr, calificado por cineastas como Gus
van Sant o el prestigioso crítico Johnattan Rosenbaum como una de figuras
de primer orden en el cine contemporáneo, defiende este peculiar
thriller psicológico con sus habituales planos sostenidos que buscan
aproximar la representación de las acciones a la duración real y que
son la base de su ya clásica renuncia a las concesiones que le permitirían
conectar con un público masivo.
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