Paul Auster: "Me gusta rodar en la intimidad"
El escritor y cineasta presenta fuera de concurso La vida privada de Martin Frost, una "pequeña pieza de cámara" sobre los mecanismos de la imaginación
Carlos Leal
"Quería escribir una historia sobre un hombre que escribe una historia sobre un hombre que escribe una historia...". Así comienza Paul Auster a relatar el proceso que le llevo a dirigir La vida privada de Martin Frost, su cuarto trabajo como director (segundo en solitario tras Lulu on the Bridge). La película, que se presentó ayer fuera de concurso en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián, se adentra en las relaciones de un escritor con su musa mientras trabaja en un relato en una casa de campo que le han prestado unos amigos.
Para Auster, La vida privada de Martin Frost "trata sobre los mecanismos de la imaginación", sobre la experiencia del creador y su relación con los mundos ficcionales que genera. El autor de El palacio de la Luna explica que escribió el guión de esta "pequeña pieza de cámara" en el año 1999, antes de la elección de George W. Bush, el 11-S, la guerra de Irak... "Incluso en un momento tan oscuro como este, pienso que puede tener un sentido", señala.
La película está rodada con unos medios muy limitados: sólo cuatro actores (entre ellos la actriz francesa Iréne Jacob y la hija de Paul Auster, Sophie) y apenas tres localizaciones. "Me gusta trabajar en la intimidad, me permite rodar como yo quiero", explica el director, para el que La vida privada de Martin Frost ha sido la experiencia cinematográfica más satisfactoria de su vida. Probablemente no tanto para el espectador, por cuanto que el filme, aunque interesante conceptualmente, pone de manifiesto muy a las claras las limitaciones de Paul Auster a la hora de contar una historia con imágenes.
En otro orden de cosas, el Festival vivió ayer uno de los momentos más mediáticos con la entrega del Premio Donostia al actor Richard Gere, que acudió a Donostia con la comedia intrascendente The Hoax y montó sus numeritos en el Kursaal y en la rueda de prensa anterior al premio. Las estrellas ya están aquí; ya sólo falta que llegue el cine a la Sección Oficial (excepción hecha del estupendo Cronenberg de Promesas del Este).
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