Una comedia francesa y un drama afgano protagonizan la tercera jornada
La Maison, de Manuel Poirier, y Buda explotó por vergüenza, de Hana Makhmalbaf, participan en la Sección Oficial de la muestra
Carlos Leal
La competición en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián sigue adelante, a la espera de la llegada de una película que concite a su alrededor el apoyo unánime de la crítica y el público. En la tercera jornada de la muestra donostiarra, el turno ha sido para Manuel Poirier, con La Maison, y Hana Makhmalbaf, con Buda explotó por vergüenza. Fuera de concurso, se ha podido ver In the Valley of Elah, de Paul Haggis, un drama con el trasfondo de la Guerra de Irak que participó recientemente en la Mostra de Venecia.
La Maison marca la octava colaboración entre el realizador francés Manuel Poirier y el actor Sergi López, que interpreta en esta ocasión a un padre divorciado empeñado en hacerse con una casa en el campo que ha salido a subasta judicial. Construida con sencillez, correctamente interpretada y con algunos momentos de guión bastante divertidos, la película se ve en general con agrado, si bien resulta evidente que la competición por la Concha de Oro debe en buena lógica quedar lejos de su alcance.
Por su parte, Buda explotó por vergüenza es un nuevo ejemplo del provecho que le viene sacando el cine iraní al realismo modelo Abbas Kiarostami. A partir de una anécdota argumental mínima (el deseo de una niña de ir al colegio en una zona rural del norte de Afganistán), la realizadora Hana Makhmalbaf construye una parábola bienintencionada sobre los efectos de la guerra en las mentalidades infantiles. En definitiva, nada que no hayamos visto antes (y mejor contado, cabría añadir); sin embargo, no conviene olvidar que dos de los tres últimos años la Concha de Oro ha acabado en manos del iraní Bahman Ghobadi, que además en esta edición forma parte del jurado oficial, así que no sería descartable que Buda explotó por vergüenza finalmente encontrara un hueco en el palmarés oficial.
Los efectos de la guerra sobre la juventud también están presentes en el esperado drama de Paul Haggis In the Valley of Elah, que se ha proyectado en la sección paralela Zabaltegi. El nuevo trabajo del director de Crash es bastante efectivo en el plano narrativo (con mención especial para un impecable Tommy Lee Jones) pero más discutible en lo ideológico: Haggis se decanta por un tímido pacifismo acompañado de una denuncia de la irracionalidad de la lógica militar y aliñado con ciertas dosis de patriotismo, pero su discurso no intenta contextualizar la guerra de Irak ni se atreve a denunciar a los que la pusieron en marcha. Y de este modo Paul Haggis acaba cayendo en la paradoja del corresponsal de guerra del que escribía el poeta Jorge Riechmann, que describe hasta el mínimo detalle las tripas humanas esparcidas por las calles pero olvida mencionar los intereses económicos que originan y mantienen las guerras. Y no, como cronista no vale mucho.
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