Michael Moore presenta Sicko en Nueva York y Washington
El realizador estadounidense se enfrenta a una investigación por rodar en Cuba para mostrar su sistema sanitario
Carlos Leal
Desde que subió al estrado a recoger el Oscar al mejor documental por Bowling for Columbine y aprovechó para cantarle las cuarenta al presidente Bush, la carrera de Michael Moore ha estado rodeada por la controversia. Tras Fahrenheit 9/11, el realizador estadounidense ya ha presentado en Nueva York y Washington Sicko, un furibundo ataque al modelo de sanidad privada en Estados Unidos. “Los dejan hacer lo que les da gana,” dice Moore sobre los seguros sanitarios; “cobran lo que quieren. No hay control gubernamental, y francamente no arreglaremos nuestro sistema hasta que eliminemos esas compañías privadas.”
Desde luego Michael Moore no evita la polémica. Para el preestreno en Washington, publicó un anuncio en el "Washington Post" invitando a 900 representantes de los lobbys de la sanidad estadounidense, de los que finalmente sólo se presentaron once. Pero si a los responsables de la sanidad privada no les gustará Sicko, quienes sí se han rendido a sus pies son los críticos, que han destacado la madurez y la rotundidad del filme, destacando que es su mejor película hasta la fecha.
Tampoco ha gustado mucho Sicko entre la clase política estadounidense. El Departamento del Tesoro ha abierto una investigación a Michael Moore por su viaje a Cuba: en el documental, Moore viaja a Cuba junto a un grupo de afectados por su trabajo en la "zona cero" de Nueva York, que reciben atención sanitaria gratuita en la isla. "Me impresionó mucho el sistema sanitario de Cuba", explica el realizador; "Es un país muy pobre, y sin embargo, con los pocos medios que tienen en en sistema sanitario acaban viviendo más que nosotros, y tienen una tasa menor de mortalidad infantil".
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