Ciclos de la Seminci 2006. Tirón de orejas al desingenio
Ciclos de la Seminci 2006. Tirón de orejas al desingenio
Penélope Coronado
Un festival
de cine también son sus ciclos, sus secciones paralelas. Es ahí donde
cada certamen refleja sus inquietudes: posibles temas a plantear, cintas
o autores que rescatar, cinematografías de lugares remotos a las que
hacer un hueco en las salas de exhibición. Seminci albergó antaño
ciclos de Costa Gavras, Mike Leigh, Wong Kar-Wai, los seis cuentos morales
de Eric Rohmer, hubo una extensa retrospectiva a Luchino Visconti.
En 2006, Seminci
ha decidido homenajear al español Pedro Olea y al indio Satyajit Ray.
Del cineasta español se han rescatado films de los sesenta y setenta
como El bosque del lobo, Pim, pam, pum... ¡Fuego! y
Un hombre llamado Flor de Otoño; entre lo reciente se han programado
El maestro de esgrima, Morirás en Chafarinas e incluso
El día que nací yo. Del maestro indio, Seminci ha proyectado
El salón de música (Jalsaghar, 1958), La expedición
(Abhijaan, 1962), El héroe, (Nayak, 1966),
La entrega (Sadgati, 1981), El extraño (Agantuk,
1991), bastantes de ellas en deuvedé y en condiciones insultantes,
para cabreo del público.
Este año Seminci,
además, ha propuesto dos ciclos: uno en torno al cine y los videojuegos,
otro en torno al periodismo. Seguramente, si el primero lo hubiera ideado
y llevado a cabo Angel Sala –director del festival de Sitges y fanático
del cine de este calibre– el resultado hubiera sido bien distinto.
En Seminci, la temática cine y videojuegos –el cartel era indescriptible,
una irresponsabilidad– se ha limitado a una selección paupérrima
y sin ingenio que lideraba Lara Croft: Tomb Raider; afortunadamente
estaba incluida eXistenZ o qué ocurre cuando David Cronenberg
reflexiona en torno a la vida y los videojuegos.
Cine entre
líneas era el otro ciclo que proponía consabidos títulos como
Ciudadano Kane, Todos los hombres del presidente, El gran
carnaval, Noticia de una violación en primera plana, todas
las versiones de la obra teatral de Ben Hetcht y Charles MacArthur protagonizadas
por el editor Walter Burns y el periodista, ya fuera hombre o mujer,
Hildy Johnson, incluida la televisiva Interferencias. Más interés
ha tenido este año la sección Tiempo de historia, con Querejeta incluido,
pero eso lo dejamos para otro capítulo.
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