El cine histórico no da tregua en el Festival de La Laguna
Copying Beethoven y Buenos Aires, 1977: Crónica de una fuga han pasado por la sección oficial de la muestra tinerfeña
David Sanz
La ciudad de La Laguna cambia de forma imperceptible en estos cinco días que dura el Festival de Cine Histórico. Son pequeñas señales. En esta ciudad Patrimonio de la Humanidad desde el año 1999, Vicente Aranda pasea lentamente, pensativo, entre edificios de los siglos XVI, XVII y XVIII, bajo grandes balcones de madera, siempre con su gorra verde y sus gafas de sol. Quién sabe si estará valorando, como Presidente del Jurado de largometrajes, cuál de las películas presentadas a competición merece ser premiada o quién sabe si más bien estará rumiando su próxima película. Quizá ambos pensamientos llenan su cabeza, alternativamente. Películas que perdurarán en la cabeza del director y en el resto de miembros del jurado, películas de muy diferentes temáticas, son las que se han podido ver en este II Festival de Cine Histórico de La Laguna, FICHLA.
También pasean por las calles de La Laguna, visitando la Iglesia de San Sebastián, del siglo XVI, o la Catedral de Nuestra Señora de los Remedios, del mismo siglo, o acuden a las proyecciones de los multicines Aguere, los cineastas invitados al certamen, los miembros del jurado y algún estudiante de la Universidad de La Laguna. Cinco días en los que se puede ver cine histórico y discutir sobre él de la mañana a la noche.
Los largometrajes de ficción abordan diversos temas. Una biografía de San Antonio de Padua; la historia de un joven obligado a alistarse en el ejército de Saddam Hussein; la última etapa de la vida de Beethoven; la fuga de unos jóvenes secuestrados por la dictadura argentina en los años 70; la historia de dos huérfanos acogidos en un monasterio luterano del siglo XVI: uno se convertirá en verdugo y otro en prior del monasterio; un retrato de San Petersburgo justo antes del comienzo de la I Guerra Mundial conducido por cuatro amigos obsesionados por construir un campo de fútbol .
Pero no sólo de largometrajes de ficción vive el Festival de La Laguna. También los documentales, los cortometrajes y los coloquios sobre los temas que surgen de las proyecciones ocupan un lugar importante estos días. Las temáticas de los documentales también son variadas. Tanto conflictos políticos actuales como hechos históricos del pasado son tratados en el festival FICHLA.
Révolutions: Mode D’Emploi hace un seguimiento de las revoluciones pacíficas que han surgido en las nuevas democracias de Europa del Este y que han conseguido destapar la corrupción de unos gobiernos que son dictaduras de facto, canalizando manifestaciones del pueblo contra elecciones amañadas con una estrategia moderna y original.
La batalla del Ebro es un riguroso documental que nos traslada a la, para muchos, más importante batalla, tanto militar como estratégica, para el devenir de la Guerra Civil Española. Fue la más sangrienta y larga batalla entre los ejércitos Nacional y Republicano, y el fracaso de la ofensiva llevada a cabo por esta última facción fue la puntilla para la derrota del ejército que defendía los intereses del Gobierno legítimo.
El festival pretende que cada año, la persona homenajeada, elija una película para realizar, después de verla, un debate sobre ella. Este año, Vicente Aranda ha elegido, “Franco: ese hombre”, dirigida por José Luis Saenz de Heredia, cineasta de cierto valor adicto al régimen franquista. Aranda explicó que había elegido esta película porque era muy difícil de conseguir y no la había visto desde su estreno en los cines hace más de cuarenta años. Se procedió a un debate abierto al público después de la proyección, pero no se aportó nada nuevo, lo que resulta lo mejor que puede pasar en este caso.
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