Media luna y Mon fils a moi comparten la Concha de Oro
Tom DiCillio recibió el galardón al mejor director, mientras que la argentina El camino de San Diego fue Premio especial del jurado
Carlos Leal
En 2004, el iraní Bahman Ghobadi se hizo con la Concha de oro del Festival de San Sebastián con el durísimo drama Las tortugas también vuelan. Dos años después, la historia ha vuelto a repetirse con la comedia negra Media luna, que narra la historia de un viejo músico que viaja al Kurdistán iraquí para dar un concierto después de la caída de Saddam Hussein, que había prohibido la música kurda. El filme de Ghobadi ha compartido el máximo galardón del festival con la francesa Mi hijo, de Martial Fougeron, que también logró el premio a la mejor actriz para Nathalie Baye.
En el lado masculino, el veterano Juan Diego logró la Concha de Plata al mejor actor por Vete de mí, en la que interpreta a un actor que debe convivir durante unos días con su hijo teintaañero. Por su parte, el premio al mejor director fue para el estadounidense Tom DiCillo por la cáustica Delirious, protagonizada por Steve Buscemi. La película obtuvo también el premio al mejor guión, obra del propio DiCillo.
El Gran Premio del Jurado fue para otro veterano de la muestra donostiarra, el argentino Carlos Sorín, que ya trajo a San Sebastián Historias mínimas (también Premio Especial del Jurado) y Bombón el perro (Premio FIPRESCI de la crítica). Su película, El camino de San Diego, narra la historia de un joven que emprende un largo camino para conocer a su ídolo, Diego Armando Maradona.
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