Hollywood se prepara para una reñida gala de los Oscar
El western Brokeback Mountain, de Ang Lee, encabeza todas las quinielas a los premios de la Academia de Hollywood
Antonio Ruiz Valdivia
La madre de todas las ceremonias ya está aquí. Atrás quedaron los Globos
de Oro, los premios de los sindicatos y los galardones de la crítica. El
mundo del cine se paraliza para dar vida a la gala que con más entusiasmo
reflejarán los medios de comunicación, los Oscar. Como todos los años, la
alfombra roja se desplegará a la entrada del Kodak Theatre para que los
rostros que decoran las carteleras atiendan a los periodistas, posen para
los fotógrafos y aguarden su turno para subir al escenario. Pero pocos
tendrán la oportunidad de recoger la ansiada y dorada estatuilla.
Este año Hollywood anda revuelto. Para los conservadores Brokeback
Mountain, En terreno vedado representa al mismísimo Satanás; a los judíos
ortodoxos no les ha hecho mucha gracia la visión spielbergiana de Munich;
las excentricidades de Capote no satisfacen a los convencionales
espectadores; el dedo en la llaga de Crash escuece a los racistas y a la
Administración Bush no le apetece que Clooney grite a favor de la libertad
de expresión en Buenas noches, y buena suerte. Ahí está la selección de
películas que optan al máximo galardón, La Academia de Hollywood decidió
olvidar esta edición su repetitivo conservadurismo.
Con este quinteto de finalistas, al presentador Jon Stewart, le sobra
material para afinar en el que esperemos entretenido hilo para conducir la
gala. Sus ácidos comentarios se presentan como uno de los puntos más
esperados de la noche. Difícil hacer olvidar a Billy Cristal pero fácil
borrar de nuestras cabezas a Steve Martin. Acompañarán como breves
presentadores a Stewart el dream team de las colinas de Los Angeles, de
Nicole Kidman a Meryl Streep pasando por Clint Eastwood o Tom Hanks. Es lo
que tiene Hollywood.
Las quinielas previas señalan que los premios a la mejor película y al mejor
director recaerán en Brokeback Mountain, En terreno vedado, mientras que
los galardones de interpretaciones protagonistas irán a parar a Philip
Seymour Hoffman por Truman Capote y Reese Whiterspoon por En la cuerda
floja. Siempre y cuando la Academia no decida otorgar a Crash el oscar a la
mejor cinta, a Steven Spielberg el galardón de dirección y premiar a Heath
Ledger (Brokeback Mountain) y Felicitty Huffman (Transamerica) por sus
elaborados trabajos de actuación.
Otra lucha encarnizada se presenta en las categorías de intérpretes de
reparto. George Clooney ya fue premiado en los Globos de Oro por Syriana
pero para vencer el domingo tendrá que superar a Paul Giamatti por
Cinderella Man y a Jake Gyllenhaal por Brokeback Mountain. Las féminas no
protagonistas tienen a Rachel Weisz (El jardinero fiel) como máxima rival,
pero no sería nada raro ver sobre el escenario a Michelle Williasm por
Brokeback Mountain o Amy Adams por Junebug. Este año las apuestas están
reñidas.
La batalla por la pedrea ya es cosa de dos. King Kong y Memorias de una
geisha amenazan con arrasar en las candidaturas menores. La Academia
también dudará en el oscar a la mejor película de habla no inglesa.
Sudáfrica clama por su primer galardón con su apuesta Tsotsi y Palestina
quiere hacer historia con Paradise Now. Y por medio la alemana Sophie
Scholl. Los últimos días y la francesa Feliz Navidad. Más dolores de
cabeza para los académicos.
Apenas quedan horas para que el show de comienzo. Tim Burton espera ganar
por La novia cadáver su primer oscar, John Williams puede repetir
galardón en la categoría de música original con Munich o Memorias de una
geisha y Dolly Parton anhela triunfar con su canción por Transamerica.
Sólo nos queda cruzar los dedos para que gane Alberto Iglesias por su
partitura de El jardinero fiel y preparar la cafetera para trasnochar otro
año más.
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