López Vázquez: El hombre que siempre estuvo allí
Fallece el actor José Luis López Vázquez, una de las figuras más significativas del cine español
Carlos Leal
Cuesta trabajo asumir una pérdida como la de José Luis López Vázquez. Cuesta, porque -como sucedió hace dos años con la muerte de Fernando Fernán Gómez- el hueco que deja es extenso y profundo. Cómo afrontar el cine español de los últimos sesenta años sin pensar en ese hombre menudo que surcaba las calles de Madrid en el sidecar de Cassen en Plácido, que descubría la dura realidad inmobiliaria en El pisito, que preconizaba la cultura del pelotazo en La escopeta nacional. Con Berlanga, con Saura, con José María Forqué, con Marco Ferreri... José Luis López Vázquez siempre estaba allí.
Sus primeros pasos en el cine se remontan a 1946 con María Fernanda, la Jerezana, un musical a mayor gloria de Nati Mistral en el que también ejerció de ayudante de dirección. Poco después conoció a Berlanga, que en 1951 le ofreció un pequeño papel en su debut en la dirección, Esa pareja feliz. De la mano de Berlanga, López Vázquez conoció los primeros éxitos de su carrera, en películas como Novio a la vista (1954), Los jueves, milagro (1957), Plácido (1961) o El verdugo (1963).
Con todo, el papel que le lanzó a la fama fue el del desgraciado Rodolfo en la comedia El pisito (1958), de Marco Ferreri. Igualmente memorable entre sus primeros trabajos es la comedia Atraco a las tres (1962), de José María Forqué. Aunque el verdadero éxito lo encontró formando pareja con Gracita Morales en películas inmensamente populares en su época, como Trío de damas (1960), Operación embajada (1963), La familia y uno más (1965) o Sor Citröen (1967).
Peppermint Frappé (1967), de Carlos Saura, le permitió por primera vez demostrar sus cualidades en un registro dramático. Y le cogió el gusto, como vinieron a demostrar Mi querida señorita (1972), La prima Angélica (1973), Habla mudita (1972), La verdad sobre el caso Savolta (1978) o La colmena (1982). Con todo, su mejor trabajo dramático es probablemente el del hombre atrapado en "La cabina" (1972), de Antonio Mercero.
Su actividad disminuye en los 80 y los 90, lo que no le impide protagonizar la trilogía de La escopeta nacional, Moros y cristianos y Todos a la cárcel para Berlanga o El maestro de esgrima para Pedro Olea. En los últimos años, se recuerda su presencia en Luna de Avellaneda, de Juan José Campanella, o ¿Y tú quién eres?, de Antonio Mercero, con la que, en 2007, dijo adiós al mundo del cine.
Siete décadas de profesión, doscientas películas, series de televisión, obras de teatro... Tantas imágenes, tantos recuerdos protagonizados por aquel tipo calvo, bajito y con bigote, aquel tipo que siempre estaba allí.
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