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El nombre del director chino John Woo se hizo popular
en todo el mundo gracias a las estilizadas películas de
acción que realizó en Hong Kong y que supusieron
su pasaporte hacia Hollywood. Tras el éxito mundial de
filmes como Hard Boiled, Woo desembarcó con fuerza
en el cine estadounidense, donde se labró una reputación
gracias a trabajos como Broken Arrow o Cara a cara.
Dos años después de sustituir al mismísimo
Brian de Palma en la secuela de Misión imposible,
está dispuesto a invadir las pantallas de medio mundo con
Windtalkers, una película de acción bélica
ambientada en la Segunda Guerra Mundial.
En
la campaña del Pacífico, las tropas estadounidenses
se afanan por encontrar un código para sus comunicaciones
que los japoneses sean incapaces de descifrar. Finalmente encuentran
la solución perfecta: utilizan a los indios navajos como
codificadores y decodificadores, aprovechando que su lengua no
tiene tradición escrita (de ahí el título
Windtalkers, literalmente los que hablan al viento).
El único punto flaco del plan es que si
los japoneses lograran capturar a un soldado navajo todo el código
quedaría al descubierto, con catastróficos resultados.
Por eso, asignan a expertos marines como guardaespaldas de los
soldados navajos, para protegerlos pero también para asesinarlos
si la captura es inminente. Los sargentos Joe Enders y Peter 'Ox'
Anderson son los encargados de cuidar de dos de estos intérpretes.
Sin embargo, cuando entablan amistad con los navajos comienzan
a replantearse su misión desde el punto de vista moral.
En
Windtalkers, John Woo vuelve a contar con Nicolas Cage,
que ya estuvo a sus órdenes en Cara a cara. El sobrino
de Francis Ford Coppola, que se está convirtiendo en todo
un habitual en el cine de acción, comparte protagonismo
con Christian Slater, un actor para el que trabajar con John Woo
tampoco es una experiencia extraña pues interpretó
uno de los papeles principales de Broken Arrow. Completan
el reparto Noah Emmerich (El show de Truman), Peter Stormare
(Fargo) y el nativo americano Adam Beach (La sucia historia
de Joe Guarro).
En una época en la que el cine bélico
vive un indudable resurgimiento (a Black Hawk derribado y
Tras la línea enemiga se sumará dentro de
poco We were soldiers), Windtalkers ha sido la única
película que ha decidido posponer su estreno por respeto
a los acontecimientos del 11 de septiembre. De hecho, mientras
las otras tres superproducciones apostaron por adelantar su estreno
casi dos meses cada una, la Metro Goldwyn Meyer decidió
posponer la llegada a las pantallas del filme de John Woo desde
noviembre hasta el 14 junio. Una fecha muy significativa para
los estadounidenses, el día de la bandera, en la que Windtalkers
se enfrentará a un enemigo a priori temible, la versión
de acción real de Scooby Doo.
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