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Incluso
antes de estrenarse, Final Fantasy: The Spirits Within ya
ha suscitado un buen número de inquietudes. El motivo obvio
es el espectacular realismo de sus imágenes generadas por
ordenador, que imitan con una calidad sin precedentes el aspecto
y los movimientos de los seres humanos, hasta el punto de que
más de un actor seguramente habrá sentido peligrar
su puesto de trabajo.
Sobre esa base sustenta Andrew Niccol (Gattaca)
su segundo largometraje como director, en el que indaga nuevamente
sobre las relaciones entre realidad y ficción. Se da la
circunstancia de que Niccol ya había tratado este asunto
hace apenas dos años en El Show de Truman, película
en la que ejerció de productor y guionista.
Como ya le sucedió en su debut al frente
de la dirección, la ya citada Gattaca, Andrew Niccol
vuelve a contar en Simone con un reparto con bastantes
caras conocidas. Empezando por su protagonista, el italoamericano
Al Pacino, al que no vemos en las pantallas españolas desde
que hace dos años protagonizó Un domingo cualquiera.
En Simone, Al Pacino interpreta a Viktor
Taransky, un productor cinematográfico que se encuentra
al borde de la ruina después de que su actriz principal
(Winona Ryder) le deje plantado justo antes de comenzar una película.
Ante la imposibilidad de encontrar otra intérprete antes
del inminente comienzo del rodaje, Viktor se decide por crear
por ordenador una actriz virtual que protagonice el filme, y hacer
creer al público que en verdad existe. De este modo nace
Simone (apócope de Simulator One), una estrella digital
a la que el público toma por auténtica.
Una
de las principales dudas que se plantean en torno a esta película,
que se estrenará en octubre en Estados Unidos, es hasta
qué punto resultará creíble el personaje
de Simone cuando se intercale con imágenes reales. Sin
embargo, aunque sobre ese punto descansan también muchas
de las expectativas comerciales de la película, sus productores
no parecen inquietos. Por su parte, los espectadores de las primeras
proyecciones, que se han realizado sin tener aún completos
los efectos digitales, han destacado de Simone que es tan creíble
como los protagonistas de Final Fantasy y bastante más
sexy.
Pero, como no sólo de pixels vive
el hombre, la película cuenta también con un interesante
reparto en el que, además de Al Pacino y Winona Ryder,
destaca Catherine Keener, el objeto de deseo de John Cusack en
Cómo ser John Malkovich. La actriz interpreta en
esta ocasión a la ex mujer de Al Pacino, la cual, aunque
ocupa un puesto de responsabilidad en el estudio, no está
al corriente de la inexistencia de Simone.
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