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Un profesor de ingeniería civil que da clases
en la Universidad de California descubre un punto débil
en una gran promoción puesta en marcha por American
Airlines; compra 12,150 unidades de pudding Healthy Choice,
por unos tres mil dólares, y a cambio recibe más
de un millón de millas aéreas para volar a donde
quiera. Este caso real publicado por la revista Time sirvió
de inspiración a Paul Thomas Anderson, autor de la aclamada
Magnolia, para rodar una comedia romántica que ha
sido descrita por Variety como "Mejor... imposible dirigida
por los hermanos Coen".
Punch-Drunk
Love cuenta la historia de Barry Egan, un pequeño empresario
que vende desatascadores de inodoros de diseño y vive atosigado
por sus siete hermanas, que no dejan de entrometerse en su vida
privada. Para colmo de males, un día llama a una línea
erótica y su dueño comienza a hacerle chantaje.
Cansado de tantos problemas, encuentra una forma de escapar en
los puddings que habitualmente consume y que le permiten acumular
puntos de una línea aérea, para viajar a Hawai con
una misteriosa mujer a la que acaba de conocer.
El título Punch-Drunk Love (Amor
atolondrado) hace referencia, según Paul Thomas Anderson,
a "un estado mental en el que te sientes un poco sonado,
una palabra que define muy bien lo que supone enamorarse".
"La película se desarrolla en algún lugar entre
la realidad y la fantasía", aclara el director.
Protagonizan
Punch-Drunk Love el popular cómico Adam Sandler,
mucho más contenido que en trabajos anteriores como Little
Nicky o Un papá genial, y la británica
Emily Watson (Gosford Park, Rompiendo las olas).
Junto a ellos, repiten con Paul Thomas Anderson algunos de sus
habituales como Phillip Seymour Hoffman o Luis Guzmán,
que han aparecido en todas su películas desde Boogie
Nights.
Después de su estreno en el pasado Festival
de Cannes, donde Paul Thomas Anderson se hizo con el premio al
Mejor Director ex aequo con el coreano Im Kwon-taek, la crítica
acogió Punch-Drunk Love con diversidad de opiniones.
Así, Peter Bradshaw en The Guardian señala que "por
más que resulte tierna y cálida, Punch-Drunk
Love parece más un ensayo que una película de
verdad". Por su parte, Le Monde se deshace en elogios hacia
el filme, del que afirma: "No sólo es con mucho la
mejor película de Paul Thomas Anderson. Simplemente es
la comedia americana más lograda, más conmovedora,
más divertida y mejor escrita y actuada desde la época
dorada de Woody Allen".
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