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Hace ya seis años que Quentin Tarantino
se asomó por última vez a nuestras pantallas, con
el largometraje Jackie Brown. En este largo periodo de
tiempo, el director de Reservoir Dogs se ha dedicado a
escribir y a hacer algún cameo ocasional en cine
y televisión, mientras luchaba por sacar adelante su ambicioso
proyecto sobre la Segunda Guerra Mundial Inglorious Bastards.
Sin embargo, un silencio tan prolongado resultaba extraño
en uno de los directores más influyentes e imitados de
la década de los noventa, y poco a poco los rumores sobre
una crisis creativa comenzaron a aflorar.
"Yo
ya no necesito trabajar más, si no me apetece", se
defiende Quentin Tarantino ante la insistencia de los periodistas;
"así que ya sólo hago las películas
que quiero hacer, y cuando tengo ganas". El nuevo capricho
del enfant terrible del cine independiente estadounidense
lleva por título Kill Bill, y se ha rodado entre
los meses de septiembre y diciembre en los estudios Beijing Film
de China, así como en diversas localizaciones de México
y Estados Unidos.
Kill Bill narra la historia de La Novia,
una peligrosa asesina a sueldo que decide abandonar la profesión
para casarse cuando se queda embarazada. Sin embargo, esto no
gusta demasiado a su antiguo jefe y amante, Bill, que irrumpe
en la boda y dispara contra todos los presentes. Cuatro años
después, La Novia despierta del coma con ansias de venganza
y comienza una persecución internacional para eliminar
a Bill y a su comando de asesinas a sueldo.
Para interpretar a La Novia, Quentin Tarantino
ha vuelto a contar con su actriz fetiche Uma Thurman, con la que
ya trabajó en Pulp Fiction. Una decisión
que ha ocasionado importantes retrasos al rodaje, que incluso
tuvo que aplazarse para que la actriz pudiera tener su primer
hijo. Por su parte, el papel del sanguinario Bill ha recaído
en la antigua estrella de la serie de televisión "Kung
Fu", David Carradine, mientras que Daryl Hannah, Vivica A.
Fox y Lucy Liu interpretan a las tres asesinas a sueldo que trabajan
para él. Además, entre los secundarios encontramos
algunos rostros habituales de la filmografia de Tarantino, como
Michael Madsen (Reservoir Dogs) o Samuel L. Jackson (Pulp
Fiction, Jackie Brown).
Quentin
Tarantino explica que las referencias culturales de Kill Bill
van desde el cine de acción urbano hasta las películas
de samurais, pasando por el spaghetti western. De hecho,
en su afán por reproducir con la mayor fidelidad posible
el aspecto de las películas asiáticas de artes marciales,
el cineasta ha optado incluso por prescindir de los efectos especiales
generados por ordenador, sustituyéndolos con recursos más
tradicionales como las bolsitas de plástico rellenas de
sangre falsa. "Los efectos digitales están bien, pero
se nota que están hechos por una computadora", señala
el director; "yo quiero que mi película tenga buena
pinta, pero en el estilo de las películas chulas de los
70".
En todo caso, para comprobar qué tal se
ve lo nuevo de Quentin Tarantino aún tendremos que esperar
algún tiempo. Kill Bill se estrenará en Estados
Unidos en noviembre, aunque si está terminada a tiempo
podría pasar antes por el Festival de Cannes, donde el
cineasta estadounidense ya obtuvo los máximos honores en
1994 gracias a Pulp Fiction.
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