|
Desde que en los años 70 se convirtiera
en uno de los referentes del free cinema británico,
la carrera del director Ken Loach ha estado marcada por el compromiso
político y social de sus películas. Un compromiso
que le ha llevado a afrontar a lo largo de su filmografía
los problemas de grupos tan dispares como la clase obrera inglesa
(Mi nombre es Joe), los combatientes republicanos en la
Guerra Civil española (Tierra y libertad), los habitantes
de Nicaragua (La canción de Carla) o los inmigrantes hispanos
en Estados Unidos (Pan y rosas).
En
su último trabajo, Sweet Sixteen (Felices dieciséis),
Loach vuelve a girar su cámara hacia los conflictos de
los más desfavorecidos, en esta ocasión los jóvenes
que viven en hogares de acogida en la zona de Glasgow. Entre ellos
se encuentra Liam, un adolescente escocés cuya madre está
en la cárcel por un delito menor. Liam sabe que su madre
saldrá en libertad dentro de unos días, justo a
tiempo para su decimosexto cumpleaños, y sueña con
que en esta ocasión todo resulte perfecto para ellos dos
y su hermana Chantelle. Sin embargo, para eso antes tiene que
conseguir algo de dinero, lo que supone toda una hazaña
para un joven sin blanca.
Sweet Sixteen supone la quinta colaboración
de Ken Loach con el que se está convirtiendo en su guionista
habitual, Paul Laverty. "La génesis del proyecto podría situarse
en la época en que estábamos haciendo Mi nombre es Joe",
explica Laverty, quien ya entonces pasó mucho tiempo con
jóvenes de clase obrera analizando su situación.
La elección de Escocia como escenario para la historia
se basa en algunos datos contundentes: es la zona de Europa con
una mayor tasa de embarazo entre adolescentes, y se calcula que
hay más de 11.000 niños en acogida y otros 100.000
sufren malos tratos en el hogar.
"Después
de hacer Pan y rosas en Los Ángeles, pensamos que estaría
bien volver a rodar en casa", explica el director Ken Loach, que
en Sweet Sixteen ha trabajado con actores no profesionales.
En concreto, el papel de Liam ha recaído tras un laborioso
casting en Martin Compston, un joven más interesado en
el fútbol que en la interpretación. Le acompañan
en los papeles principales Annmarie Fulton, William Ruane y Michelle
Coulter, ninguno de los cuales había participado nunca
en una película.
El último trabajo de Ken Loach se estrenó
en el pasado Festival de Cannes, donde tuvo una buena acogida
de la crítica y ganó el Gran premio al guión.
Además, ha obtenido recientemente la Espiga de oro y el
premio a la Mejor fotografía en la Semana Internacional
de Cine de Valladolid. Para verla en las salas comerciales aún
habrá que esperar un poco más: Sweet Sixteen
se estrena en toda España el 10 de enero de 2003.
|