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Hace apenas un año, el mundo entero asistía expectante
a la recuperación del género musical que el australiano Baz Luhrmann
proponía en Moulin Rouge. Elaboradas coreografías, barrocos
movimientos de cámara y una banda sonora cuajada de nuevas versiones
de clásicos del pop convirtieron a la película protagonizada por
Nicole Kidman en un éxito inmediato. Más adelante, las generosas
nominaciones a los Globos de oro y a los Oscar auguraron que el
de Moulin Rouge no sería un éxito pasajero, sino que marcaría
tendencias en los años siguientes.
Bajo
este aparente resurgir del musical posmoderno ha tomado forma
un proyecto que desde hace años venía rondando los despachos de
Miramax en Hollywood: llevar a la gran pantalla el espectáculo
Chicago. Escrito en 1975 por Bob Fosse, este musical ha
demostrado sobradamente su popularidad en Broadway, donde lleva
cinco años seguidos en cartel tras su reposición de 1997.
Chicago narra la historia de Velma Kelly,
una famosa cantante de la era del jazz que acaba en prisión tras
asesinar a su marido, que le era infiel. Entre rejas, su fama
no hace sino aumentar, en una ciudad que observa el crimen como
una forma de entretenimiento. Sin embargo, cuando la corista Roxie
Hart ingresa en prisión por un motivo similar, Velma pasa a ser
un segundo plato en los noticiarios, lo que hará surgir la rivalidad
entre ambas.
Para adaptar el espectáculo Chicago a la gran pantalla,
Miramax ha optado por un realizador debutante pero con una sólida
experiencia teatral, Rob Marshall, que hace años dirigió en Broadway
junto a Sam Mendes una nueva versión de otro musical de Bob Fosse,
Cabaret. Por su parte, el guión de la película ha corrido
a cargo del cineasta Bill Condon (Dioses y monstruos).
Uno
de los principales atractivos de Chicago, que se estrenará
en Navidades en Estados Unidos, es ver cómo se desenvuelven cantando
y bailando los tres protagonistas del filme, Catherine Zeta-Jones,
Renee Zellweger y Richard Gere. Para este último, la experiencia
de estar en un musical no es del todo extraña, por cuanto que
en 1984 protagonizó Cotton Club, de Francis Ford Coppola.
Además de las canciones compuestas por John Kander,
Chicago cuenta con música original de Danny Elfman, autor
de las partituras de Sleepy Hollow y Spider-man,
entre otras. Además, el tema principal de la película correrá
a cargo de Janet Jackson, y entre los actores secundarios hay
un hueco para la cantante Mya, que curiosamente participó también
en la versión de la canción "Lady Marmalade" que aparecía en la
banda sonora original de Moulin Rouge.
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