El País Vasco, una de las regiones más ricas de Europa con tan sólo dos millones de habitantes, es considerado, por los que lo visitan, un pequeño paraíso. Pero tras el clima templado y los hermosos paisajes se esconde una terrible realidad: desde hace treinta años, más de doscientos mil personas han tenido que exiliarse para salvar su vida, escapar de la extorsión, del aislamiento social o de las imposiciones nacionalistas.
Comentario
Tras pasar por la sección "Tiempo de Historia" de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, se estrena comercialmente el último documental de Iñaki Arteta, El infierno vasco, que continúa la línea discursiva de Olvidados y Trece entre mil. A través de entrevistas con personajes tan significativos como el artista Agustín Ibarrola, el político Javier Elorrieta o el profesor universitario Mikel Azurmendi, Arteta se adentra en la realidad de los exiliados y los que conviven con la amenaza de la violencia terrorista. "Nos propusimos entrevistar a los que han protagonizado muy a su desgracia estos episodios de éxodo", explica el director, "y nos interesamos por cómo sucedieron las cosas, por las circunstancias que en cada perfil profesional fueron más decisivas para tomar la decisión de cambio de rumbo en su vida, por los detalles de las historias personales, familiares, atravesadas por el miedo".
Curiosidades
Con el fin de facilitar la movilidad, el equipo técnico del documental se redujo al mínimo. Las entrevistas se rodaron en vídeo de alta definición, y sólo puntualmente se contó con técnicos de sonido u operadores de steadycam.