Texto: David Montero
Fotos: Archivo


 

 



Universo Lynch

Pintor, artista multimedia, cineasta y realizador televisivo de éxito, David Lynch regresa a su mundo onírico con Mulholland Drive

El selecto éxito de Cabeza Borradora llamó la atención del cómico y productor Mel Brooks, quien le ofreció a Lynch dirigir su próxima producción, El hombre elefante, el conmovedor drama de un hombre horriblemente deformado en la sociedad victoriana del siglo XIX. La película contaba con actores importantes como John Hurt, Anthony Hopkins o John Gielgud y el acertado trabajo de Lynch convirtió el filme en uno de los más importantes del año 1980. El hombre elefante logró ocho nominaciones al Oscar ese año, incluida la de mejor director, aunque finalmente no ganó ninguna de ellas.

Uno de los personajes habituales de David LynchPero el éxito popular llevaba implícito el reverso del fracaso y la incomprensión, que llegó cuatro años después, cuando Lynch presentó la cinta de ciencia-ficción Dune. "Acepté dirigirla porque Dino de Laurentis me prometió carta blanca para mi próxima película, Terciopelo Azul. Ya la tenía en mente, así que no me importaba retrasarla para rodar Dune", aseguró el cineasta años más tarde. Terciopelo Azul fue su reconciliación con su público más fiel y la definitiva aceptación del sello Lynch como una marca de autor, además de una segunda nominación como mejor director.

Sin embargo, tras más de diez años, era el momento, pues de hacer algo nuevo y David Lynch cambió el cine por la televisión en "Twin Peaks". Realmente, poco queda que decir sobre una teleserie que dejó a cientos de millones de espectadores extrañados ante la pantalla: enanos bailarines, cortinas rojas y una especie de espiritu llamado Bob burlaban a los espectadores que seguían preguntándose infructuosamente quién diablos había matado a Laura Palmer.

Quizás por eso Lynch decidió seguir exprimiendo la naranja años más tarde en Twin Peaks: Fire Walk With Me (1992), una secuela cinematográfica que despertó indignación entre la crítica. Afortunadamente, el regreso al cine se había producido de mejor forma un par de años antes, con Corazón Salvaje (1990), una "road movie" protagonizada por Nicholas Cage y Laura Dern que ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes. A pesar de este éxito, su relanzamiento a nivel internacional tuvo que esperar hasta 1997, con el thriller onírico Carretera Perdida.

Una imagen promocional de Carretera PerdidaDos años más tarde, en el 99, el cineasta sorpredería a propios y extraños con Una historia verdadera, un filme clásico, alejado del "avant-garde" que Lynch había exhibido a lo largo de su carrera. La película contaba la historia de Alwyn Straight, un viejo granjero que inicia un largo viaje en su cortacésped para reconciliarse con su hermano. "Está rodada a ese ritmo y, para variar, está bien que nadie te pregunte por el significado de la historia", aseguró el realizador.

Su última apuesta, sin embargo, supone el reencuentro con sus fans más acérrimos y con sus feroces detractores. Mulholland Drive combina amnesia, problemas psicólogicos, enanos y cortinas rojas. Un planeta nuevo para el universo personal de David Lynch.

   

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