|
Pocos
podían pensar que Montxo Armendáriz (1949) acabaría
haciendo cine cuando se dedicaba a impartir clases de electrónica
a chavales de formación profesional en los Salesianos de
Pamplona. Cinco días a la semana, cinco horas cada día,
practicando con los chicos, entre cables y tomas de corriente.
No le disgustaba su trabajo, pero pronto se dio cuenta de que
lo suyo era otra cosa; el quería contar historias. Hasta
ese momento su biografía había sido bastante sencilla:
Nacido en el pequeño pueblo de Olleta en Navarra, siendo
aún un niño se mudó al barrio pamplones de
la Txantrea. El joven Armendáriz destacó como estudiante
y pronto sacó unas oposiciones que le aseguraron plaza
como maestro.
Sus inicios en el cine están invariablemente
ligados a la figura del productor Elías Querejeta. Querejeta
era en ese momento todo un referente del cine español,
sobre todo a partir de sus trabajos con Saura y gracias a la fama
de productor liberal y de izquierdas que había adquirido
durante el régimen de Franco. Tasio fue el primer
fruto de la colaboración entre Querejeta y Armendáriz.
Una película realizada en 1984 que marca el debut del realizador
navarro.
Tasio es una atractiva puesta en escena
de la vida de un carbonero a lo largo de distintas etapas. Primero
un Tasio niño, haciendo novillos en la escuela; posteriormente
un Tasio adolescente y enamorado en un baile y, por último,
un adulto ya casado que juega a la pelota vasca, es cazador furtivo
y acaba convertido en un anciano que construye carboneras y se
niega a mudarse a la capital con su hijo. La película fue
saludada por el propio Querejeta como un "himno a la libertad".
Y deslumbró a la crítica por su capacidad para la
construcción de espacios simbólicos que encuadran
la acción de los personajes.
Armendáriz y Querejeta se asociarían
una vez más en 27 horas, filme que ganó la
Concha de Plata de San Sebastián en 1986. La película
nos muestra a un heroinómano vasco buscando una papelina
por todo San Sebastián. Su novia toma una dosis adulterada
y muere. Finalmente, el sigue su ejemplo en virtud de un pacto
suicida oscuramente percibido. El propio Armendáriz calificó
su película como "un intento de realismo poético".
La realidad es que la cinta funcionó y, además de
la Concha de Plata, el realizador navarro recibió una nominación
a los Goya en el apartado de mejor película.
Durante los primeros años de la década
de los 90, Armendáriz rueda dos películas de muy
distinta factura. Por un lado, el alegato antirracista Las
cartas de Alou (1990) y, poco después, su primer gran
éxito comercial Historias del Kronen (1994). Este
último filme, basado en la novela homónima de Miguel
Angel Mañas, fue objeto de una encendida polémica
por su crudeza al mostrar las actividades de un grupo de jóvenes
amorales de clase alta.
Pero, sin duda, su cinta más reconocida
ha sido Secretos del Corazón (1997), filme que cuenta
el despertar al mundo de los adultos de un joven que vive con
sus tías. Javi, interpretado por el sorprendente Andoni
Erburu, es un chico que se ve al tiempo atraído y atemorizado
por el mundo de los mayores. Nominada al oscar a la mejor película
de habla no inglesa, Secretos del Corazón recogió
premios por todo el planeta, desde Chicago a Berlín, y
es, hasta la fecha, la película más personal de
el cineasta navarro.
Ahora, cuatro años después, llega
a las pantallas Silencio Roto, una historia de amor rodada
con referencias a los maquis que se resisten a perder una guerra
imposible. Un honesto intento de recuperar un tiempo y unos personajes
olvidados y condenados por la cinematografía española.
Como siempre, el cine de Montxo Armendáriz termina siendo
una voz a través de la cual recuperar a fantasmas que están
irremisiblemente destinados al olvido.
|