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Elegante y carismático, ambicioso y versátil,
Sir Anthony Hopkins es un actor de carácter que ha logrado
un lugar privilegiado en el imaginario popular gracias a su
inquietante interpretación de Hannibal Lecter, un perverso
y lúcido caníbal que ya forma parte del lado más
oscuro de la mitología contemporánea. Su último
trabajo, Corazones en la Atlántida (adaptación
cinematográfica de una obra de Stephen King) se estrena
esta semana en las pantallas españolas.
Nacido
en un pueblo de Gales en 1937, Anthony Hopkins tiene una sólida
trayectoria profesional de más de cuatro décadas
que abarca tanto trabajos en cine (casi medio centenar de películas)
teatro (como buen actor inglés conoce muy bien a William
Shakespeare) y televisión. Una trayectoria que se ha
visto recompensada por numerosos galardones (entre otros un
Oscar al mejor Actor en 1991) y que le ha hecho merecedor del
título de Caballero que otorga la Casa Real británica.
Sus primeros pasos en el mundo de la interpretación
se remontan a finales de la década de los 50 con su participación
en grupos de teatro aficionado y la obtención de una
beca para estudiar en la Real Academia de Arte Dramático
de Londres. En 1965 entró a formar parte de la National
Old Vic, una de las compañías más prestigiosas
del Reino Unido, donde conoció a Sir Lawrence Oliver
y Richard Burton. De esa época datan sus primeros papeles
importantes en adaptaciones de piezas clásicas de Shakespeare
como Julio César, Hamlet o La fierecilla
domada. En 1968 debuta en el mundo del cine con la película
The lion in winter junto a Katherine Hepburn y poco después
realiza sus primeros trabajos para televisión.
En
1973 se traslada a los EE.UU donde trabaja durante más
de una década en películas no demasiado exitosas
como The girl from Petrovska, Juggernaut, A
bridge too far o Audrey Rose. Es una época
dura, en la que Anthony Hopkins tiene algunos problemas con
el alcohol y en la que deja lo mejor de sí mismo en sus
trabajos para televisión (El secuestro Lindbergh,
Mayflower, El jorobado de Notre Dame,...). En
1980 David Lynch le recluta para su inquietante disección
de la complejidad y la maldad humana en El hombre elefante
y a mediados de los ochenta Hopkins consigue retomar su carrera
teatral en Inglaterra con su participación en las producciones
Pravda, El rey lear y Madamme Butterfly.
Por aquel entonces ya nadie duda de su talento
pero su trayectoria vital y artística da un giro espectacular
en 1991 gracias a su interpretación del temible Hannibal
Lecter en El silencio de los corderos (Jonathan Demme),
una de las grandes obras del cine reciente. Hopkins borda el
papel con una interpretación tan compleja como inquietante
que fue debidamente recompensada con el Oscar al Mejor actor
en 1991. El actor galés pasó de ser un actor brillante
con bastante prestigio pero sólo relativamente conocido
a una auténtica estrella internacional cuya presencia
en en el reparto de una película aseguraba el éxito
en la taquilla.
Tras El silencio de los corderos, Hopkins
se embarca en otras interesantes aventuras fílmicas como
Regreso a Howards End, Lo que queda del día
y Sobrevivir a Picasso de James Ivory, Drácula
de F.F. Coppola, Tierra de sombras de R. Attenborough
o Nixon de Oliver Stone. En 1997 dirige August,
su primer -y por ahora único- largometraje, donde también
actúa y compone la banda sonora. Un año después
comparte cartel con Antonio Banderas en La máscara
del zorro y con Brad Pitt en ¿Conoces a Joe Black?
Ya finalizando la década de los 90 y antes de formar
parte del reparto de Mission imposible II y de dar una
nueva vuelta de tuerca al personaje que le dio fama mundial
en Hannibal (en esta ocasión bajo la dirección
de Ridley Scott), Hopkins regresa a sus orígenes con
una adaptación cinematográfica de Titus,
de William Shakespeare.
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