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Proviene el actor Nicolas Cage de una familia con
grandes inquietudes artísticas; sus padres son un profesor de
literatura creativa y una reputada bailarina y coreógrafa. Además,
entre sus tíos se encuentran la actriz Talia Shire (Rocky) y el
director Francis Ford Coppola, que le ofreció algunos de sus primeros
papeles a principios de los años 80. Y es que, desde que cuando
niño vio James Dean en Al este del Edén, Nicolas Cage tenía
claro que quería ser actor.
Tras
abandonar el instituto a los 16 años para dedicarse en exclusiva
a la interpretación, Nicholas Kim Coppola debutó en el cine en
1982 con Fast Times At Ridgemont High, la primera película
de Cameron Crowe, junto a otras jóvenes promesas como Jennifer
Jason Leigh, Eric Stoltz o Forest Whitaker. Convencido de que
su famoso apellido suponía más un inconveniente que una ventaja,
por entonces decidió adoptar el seudónimo Nicolas Cage, tomando
el apellido del personaje de comics Luke Cage.
Apenas un año después, el joven Nicolas tuvo la
oportunidad de participar en la película de su tío Francis Ford
Coppola Rumble Fish, una colaboración que se prolongó a
lo largo de las dos películas siguientes del director: Cotton
Club (1984) y Peggy Sue se casó (1986). Sin embargo,
tras las devastadoras críticas que Nicolas Cage sufrió por éste
último papel, ambos decidieron dejar de trabajar juntos.
En cualquier caso, durante los años ochenta Nicholas
Cage se labró una buena reputación en el ámbito del cine independiente,
con trabajos como Arizona Baby, de los hermanos Coen, o
Hechizo de Luna, de Norman Jewison. La misma tónica se
mantuvo durante la primera mitad de los noventa, años en los que
Cage protagonizó Corazón Salvaje, de David Lynch, Luna
de miel en Las Vegas, de Andrew Bergman, y Tess y su guardaespaldas,
junto a Shirley MacLaine.
Sin
embargo, Nicolas Cage comenzaba a estar cansado de su propia imagen:
"Como solía hacer personajes muy extremos, empecé
a encasillarme como un actor que sólo quiere interpretar
personajes pasados de rosca", explica. "La gente no
parecía entender que ese no era yo, que eran sólo
trabajos, y que también podía hacer comedias o películas
de acción si me daban la oportunidad". Y la oportunidad
llegó gracias a otro de sus personajes intensos, el de
un escritor alcohólico que decide suicidarse a fuerza de
beber en Las Vegas. Un papel muy complejo, para el que el actor
se preparó a fondo en Irlanda e incluso se grabó
mientras estaba borracho para estudiar sus propios gestos y su
dicción. La película, Leaving Las Vegas (Mike
Figgis, 1995), proporcionó a Nicolas Cage el Oscar al Mejor
Actor, algo que catapultó su carrera y su salario.
Desde entonces, Cage se ha convertido en una de
las estrellas más cotizadas del panorama de Hollywood,
ya sea en su faceta de héroe de acción (La Roca,
Con Air, 60 segundos), en thrillers (Asesinato
en 8 milímetros, Snake eyes) o en películas
románticas (La mandolina del capitán Corelli,
Family Man). Ni siquiera ha descuidado del todo el cine
independiente, donde ha protagonizado títulos como Sin
límite, de Martin Scorsese. Ahora llega a nuestras
pantallas con el drama bélico Windtalkers, de nuevo
a las órdenes de John Woo, tras Cara a cara.
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