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A veces sucede que uno se cansa de ver un rostro
en millones de pequeñas apariciones. A veces incluso parece que
ese rostro resulta familiar, tan familiar que, normalmente, no
reparamos en él. Y otras veces, el dueño o la dueña de ese rostro
tiene un poco de suerte en la vida y deja de ser uno más para
convertirse en un nombre y un apellido. De momento, Thora Birch
ha dejado atrás ese primer nivel, aunque aún le resta mucho camino
para que el espectador de a pie reconozca sus iniciales cuando
la vea desfilar desde la butaca.
Sin
embargo, desde 1999, esta chica ha conseguido ser algo más, ahora
la llaman "la que hace de hija de Kevin Spacey en American
Beauty", un título nada desdeñable viendo como están los tiempos
para los actores y actrices adolescentes que parecen multiplicarse
y reproducirse en la vida real del mismo modo que copulan en las
películas.
Pues bien, Thora no ha elegido ese camino, y parece
cantado que si continúa su ritmo, algún día la gente dirá, como
en el chiste, "quién esa que hace de hija de Thora Birch". Sin
embargo, hasta la fecha su camino hacia la fama no ha sido tentado
por las implacables películas para chavales con acné. Todo lo
contrario, su trabajo es serio, tan serio como su rostro y su
expresión.
Quizás, y de nuevo para los adolescentes, pasó
inadvertida en el filme de San Mendes, oculta por la estela fulgurante
que dejaba tras de sí Mena Suvari mientras seducía al padre de
su amiga. Pero de nuevo el cine termina reconociendo al César
lo que es del César y a Thora lo que le pertenece; y resulta que
sus ojos verdes que recorrían lentamente todo el metraje de American
Beauty preguntándose la razón de lo qué sentía, han brillado
en la sombra y la carrera de esta joven californiana continua
con paso firme y recio.
Pero hasta que Mendes la llamase al estrado para
interpretar Jane Burnham, la joven Thora ha recorrido otros muchos
fotogramas repartidos entre la publicidad, la televisión y la
gran pantalla. Nació en Los Ángeles en 1982 y a los cuatro años
ya estaba haciendo anuncios para televisión. Poco a poco su trabajo
fue ganando una importancia mayor hasta el día de hoy, donde protagoniza
en las pantallas españolas The Hole y Ghost World.
Dicen que sus padres esperaban un varón al que,
pobrecito, ansiaban llamar Thor (en referencia al dios del trueno),
pero que la sabia naturaleza se encargó de que la cigüeña trajese
una mujer. Este revuelo debió dejar a sus progenitores aturdidos
y sin recursos, y cuando les preguntaron por el nombre simplemente
añadieron una "a". Sin embargo, Thora inició su carrera con papeles
más dulces, algo bastante distante de lo que hace ahora. Porque
Thora Birch ha descubierto su mirada, antes inocua, y ahora se
dedica a decir mil cosas con un simple desdén de sus ojos.
Linda Shayne la descubrió para el cine en 1988
en Purple People Eater y su siguiente papel importante
llegó tres años después de la mano de la realizadora Mary Agnes
Donoghue en Un lugar llamado Paraíso en la que compartía
cartel con Melanie Griffith, Don Jonson y Elijah
Wood. En ese mismo año también apareció en Todo lo que quiero
para Navidad, una de esas cintas que las cadenas televisivas repiten
años tras año por estas fechas.
De
nuevo, lo de ser hija de... (en el buen sentido) le llevó a ascender
un peldaño más en el escalafón de la fama, pues en Juego de
patriotas y Peligro inminente fue la descendencia de
Harrison Ford. En medio de estas dos películas rodó El retorno
de las brujas, de nuevo un producto para un público infantil.
Por aquellas fechas (1999) le llegó su primer papel como protagonista
en Un ladrón de cuatro manos de Franco Amurri.
Paso a paso esta diosa del trueno fue enderezando
su camino con Amigas para siempre y Alaska, hasta
que en 1999 llegase el ya comentado éxito de la oscarizada American
Beauty. A partir de aquí la fama o el dinero pudieron tentar
su carrera, pero la niña dulce parecía haberse transformado en
una adolescente fría, misteriosa y de mirada profunda, que conoce
bien cada paso que hay que dar.
De todos modos, y para no ofender a la verdad,
desde 1999 ha trabajado en más películas y ha hecho papeles mucho
más importantes que en todo su trabajo anterior. Además, no hay
que olvidar que es muy joven y que el camino que le queda es largo
y prometedor. En el 2000 la vimos en Dragones y mazmorras y
en The Smokers haciéndose un hueco en el firmamento de
las nuevas actrices.
Ahora nos llega con una historia oscura, de las
que parece que le gustan; pero The Hole no es la única
ocasión que tendremos para verla en los cines esta semana, porque
en estos días Thora Birch aparece en Ghost World de Terry Zwigoff.
Una carrera, por lo tanto, corta pero fructífera y prometedora,
aunque todavía debemos esperar mucho de esta joven actriz.
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