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Dulce, frágil y soñadora, con una
sonrisa deliciosa y una mirada que suplica protección.
Alocada y frenética, de gesto decidido y actitud carnal,
con una cierta tendencia al exceso y a los impulsos autodestructivos.
Estas son las dos caras de Drew Barrymore (Culver City, California,
1975), el continuo y peligroso balanceo que ha ido configurando
la biografía vital (con ciertos toques de leyenda y de
lección moral) y la trayectoria profesional de la niña
de E.T.. Una intensa y vertiginosa biografía de
una joven de 27 años (debutó como "actriz" cuando
apenas tenía 11 meses) que ha pasado de la gloria prematura
a la decadencia más feroz, para volver a retomar la senda
del éxito y alcanzar, esta vez de forma menos precipitada,
el estrellato.
Procede
de una familia de actores legendarios en Hollywood (su abuelo
John Barrymore y sus tíos Ethel y Lionel), famosos tanto
por sus carreras profesionales como por sus escándalos
y adicciones. El primer éxito de Drew Barrymore en el cine
llega con su interpretación de la tierna Gertie en E.T.,
el extraterrestre (1982), de Steven Spierlberg, cuando tan
sólo tenía siete años. Pero no era su debut
en el mundo del espectáculo: dos años antes había
aparecido en la película Estados Alterados y desde
que era un bebé había participado en varios anuncios
publicitarios y algunas series de televisión.
Tras E.T. actuó en varias producciones
importantes, como Irreconciliable Differences o Firestarter,
pero su perfil dejó de interesar y comenzó el primer
declive de su carrera. Pasó de niña prodigio a pre-adolescente
problemática. Entre 1985 y 1989, la niña de ET (que
no había dejado de ser niña) coqueteó con
el alcohol, la marihuana y la cocaína y se sometió
a varios tratamientos de rehabilitación y terapia. Vivió
un primer proceso de recuperación - llegó a rodar
de nuevo un par de largometrajes - pero tuvo varías recaídas
que e incluso le llevaron a intentar suicidarse. Pero finalmente
logró rehacer su vida y su carrera a base de esfuerzo y
corazón, como si se tratase del guión de una reconfortante
película hollywoodiense con final feliz. Drew exorcizó
sus demonios con la publicación de un libro biográfico
(que según la versión oficial co-escribió)
titulado Little Girl Lost, donde explica detalladamente
sus momentos más duros y se autoimpone un firme propósito
de enmienda.
A partir de 1992 su carrera cinematográfica
se desarrolla sin sobresaltos y aparece en filmes como Poison
Ivy, Cuatro mujeres y un destino, Sólo ellas (los chicos
a un lado) o Batman forever, encarnando casi siempre
a personajes rebeldes y algo salvajes. Un punto de inflexión
en su filmografía se produce en 1997, cuando Woody Allen
confía en ella para actuar en Todos dicen I love you.
Un papel que le permite mostrar sus dotes interpretativas a un
publico más exigente y le otorga cierto prestigio como
actriz.
Con más
caché y autoestima, mejores consejeros y la sabiduría
que da la experiencia (a pesar de su juventud ya es casi una veterana)
Drew Barrymore va consolidando su carrera con inteligentes producciones
dirigidas a un público masivo como Scream, junto
a Neve Campbell, El chico ideal, Los padres del novio
o Nunca me han besado. En estos filmes vuelve a interpretar
a personajes dulces y tiernos que le permiten sacar partido de
su mejor arma como actriz: su sonrisa encantadora. En sus producciones
recientes Drew Barrymore se muestra segura y convincente, demostrando
que ha superado sus complejos y que es capaz de matizar sus registros
interpretativos. Así en Los Ángeles de Charlie
encarna con oficio pero sin perder su deliciosa sonrisa a una
mujer independiente y valerosa que no se arredra ante el peligro.
Todavía por estrenar en España, pronto la encontraremos
en las cintas Duplex, de Greg Mottola y la revisión
del clásico de ciencia-ficción Barbarella
(que en su día interpretó Jane Fonda) de John August.
Más allá de su carrera como actriz
y de sus precoces adicciones, Drew Barrymore ha sido objeto de
atención mediática por razones extra-cinematográficas
como sus apasionados y cortos romances que suelen terminar en
boda (la última con el actor cómico Tom Green con
quien coincidió en Los ángeles de Charlie),
sus discretos escándalos sexuales (ha posado semi-desnuda
para varias revistas), su defensa de la comida vegetariana (en
la teoría y en la práctica) y su activismo contra
al uso de pieles de animales para prendas de vestir.
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