| Huir hacia el sur. A pesar de haber
nacido en Riaño, un pequeño pueblo de la sierra
leonesa, en estos días Imanol Arias debe sentirse mucho
más cerca de Andalucía que nunca antes en su vida.
Tras recibir el homenaje de los críticos andaluces en la
gala anual de ASECAN, el actor recogió hace unos días
el “Premio Málaga”, otorgado por el Festival
de Cine Español, una distinción que él mismo
reconoce como la más importante de su trayectoria profesional.
Además, la entrega del galardón coincidió
con su 47 cumpleaños, con lo que la ceremonia se convirtió
en una fiesta en la que tomaron parte buena parte de sus amigos
y compañeros, desde Ana Belén, a los directores
de cine Imanol Uribe y Vicente Aranda, pasando por las actrices
María Galiana, Ana Duato, Marisa Paredes o Enma Suárez.
Tras
la entrega del premio, Imanol Arias vínculo su pasado profesional
a Andalucía, mencionando que su primera influencia en este
sentido fue el actor Juan Diego y asegurando que en el sur se
siente como en casa. “Me ha emocionado profundamente. Sólo
esperó estar a la altura, ya que este galardón se
creó para Antonio Banderas y todos los que lo hemos recibido
después también nos llevamos el cariño de
la gente de aquí".
No es casual que mencione ha Antonio Banderas,
ya que los dos son buenos amigos desde el día en que Arias
conoció al actor malagueño sobre las tablas, en
una obra de teatro alternativa en pleno auge de la movida madrileña.
“Ahora tengo que pasar por veinte sirvientes de su casa
antes de que me lo pongan al teléfono”, bromeaba.
Sin embargo, Arias es de alguna forma el “descubridor”
de Banderas, ya que se lo recomendó a Pedro Almodóvar
para Laberinto de Pasiones cuando aún era un completo desconocido.
Por aquel entonces, él ya había abandonado el teatro,
trabajaba esporádicamente en la televisión y el
cine, donde su experiencia se reducía a un pequeño
papel en La corea (1976) de Pedro Olea.
El salto de la calidad definitivo en su carrera
cinematográfica se lo proporcionó un papel mítico:
el fugitivo Eleuterio Fernández “El Lute” a
quien Vicente Aranda inmortalizo en una trilogía cinematográfica.
Después, además de trabajar muchas más veces
con Aranda, repetiría a las órdenes de Pedro Almodóvar
en La Flor de mi Secreto (1995) y marcharía a Iberoamérica
para rodar películas en países como Cuba, Argentina
y Venezuela. Además, Imanol Arias nunca ha abandonado la
televisión donde ha tomado parte en series míticas
como “Anillos de Oro” o “Brigada Central”
y también “Cuéntame cómo pasó”
con la que actualmente disfruta de uno de los mayores éxitos
de su carrera. "A mí me encantaría disfrutar
de un éxito en similar en cine y televisión, pero
lo que nos aleja a todos del cine es que no haya muchas producciones,
que no se apruebe la Ley del Cine en el Congreso o el miedo a
que la gente del cine se manifieste, dependemos de que al cine
no se le deje morir”, explicó en Málaga.
Probablemente
una de sus facetas menos conocidas sea su compromiso no sólo
con el futuro del cine español, sino también en
temas políticos y medioambientales: desde 1998, Arias es
el gerente y creador de CAYTEC, empresa dedicada al control de
la calidad del aire, además tiene su propia productora
y ha sido uno de los actores que más se han movilizado
frente a la guerra de Iraq. “Nos queda un camino muy duro.
Las manifestaciones a las que hemos asistido son en contra de
una forma de gobernar, en contra de un mundo que viene. Es necesaria
una reflexión por parte de todos que eviten realidades
como la explotación infantil y el hambre. El deber de los
actores es el de seguir demandando un lugar en el mundo",
explico serenamente sobre las tablas del Teatro Cervantes.
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